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Crónica 21/8

de Luis Clement

Bailando con la más fea - Ayer día de descanso para sacar a paseo a quienes merecen tranquilidad y descanso. Deportistas, dirigentes, periodistas, administrativos, jueces, público y demás artistas de esta gran fiesta. Para otros día de reflexión y ayuno de patines. Quiero dedicar estas líneas a lo que llamo la encrucijada del Patinaje Colombiano terminando este 2007, que cierra con gesta mundialista en Cali. Vamos por partes. Un año que termina con nuevo entrenador, una Federación que pierde a su Presidente por vencimiento de mandato, una Corea que aprieta el paso, un equipo ganador con cambios de última hora que obliga a inventar, un contrato de patrocinador a punto de ser renegociado y otra serie de pequeños detalles que se pueden obviar en el contexto general a excepción del grupo de deportistas que componen la legión colombiana.
Un entrenador que toma el timonel, que recibe un mandato y que al primer combate le dan un punch directo a la quijada. Dieciséis patinadores menos, algunos de ellos medallistas casi que fijos que por razones de laboratorio quedan por fuera de la baraja. Un entrenador que, estimo, le sobran conocimientos en lo técnico pero que a la distancia sin conocerlo me parece que es un poco introvertido y necesita más manejo en comunicación con sus dirigidos y con el público, más criterio al momento de decidir quién va o no en determinada carrera. Obvio que esa posición de mando y de “yo soy quien hace la alineación”, se gana con el paso del tiempo y mientras tanto le toca escuchar las mil voces que imagino susurran a su oído, los cantos de sirena o las voces de trueno de quienes en todo lado presionan según los intereses. Ese cambio de cargo de entrenador, sin importar las razones y respetando el hecho que se haya tenido que dar, ha incidido en el resultado cualesquiera que este sea al final del certamen. Si ganamos el mundial muchos dirán que podrían haber sido más medallas y si no somos los primeros, el dedo acusador se erigirá rápido en ríos de letras y voces por micrófonos. Good luck coaches.
Un Presidente que se va y que no se va, pero que ya no será el capitán directo. En una Colombia escasa de grandes dirigentes, o tan siquiera de dirigentes, este ponderado Dr. Ferreira es un oasis en el desierto. Ojalá que siga de cerca a quien le suceda, ojalá pueda tener la suficiente sapiencia y ejercer la justa influencia, para poder señalar el sucesor, aunque como él y yo lo hemos charlado, aunque hay candidatos buenos, los mejores están por fuera del patinaje. Un Presidente, con tantos aciertos, con la argucia y el talento suficientes para lograr ese matrimonio feliz, con un patrocinador que se la jugó en el momento justo con el equipo apropiado. Un Presidente que llevó a un deporte humilde (por lo menos en el caso Colombiano, no se en Argentina o en otras latitudes qué ascendencia tenga) al curubito de los deportes que persiguen el cupo olímpico. Un Presidente que en lo poco que se ha equivocado, ha sido atacado por el lado menos debido, el personal. El hombre se enamora de quien el corazón ordena y eso hay que respetarlo. Y si queremos darle la pelea a alguien por que creemos que se ha equivocado, hay que usar las herramientas apropiadas y leales. Ahí en ese Presidente, aunque a ratos nos “saque la piedra”, tenemos un gladiador que también es un ser humano, que siente y vibra, que ama y llora, que rie y sufre, que tiene sueños por cumplir y que “aunque” es político ó hace política, esperamos que le vaya bien y que nos siga dando la mano desde arriba en la Panamericana y desde la FIRS. Salud Presidente¡ esperamos mucho más de usted. Mis respetos.
Corea - Ojirasgados, dulces, veloces, otrora pequeños de estatura, orientales sabios. Hace cincuenta años eran escoria, ruina, sufrimiento, dolor, Corea partida en dos infames Coreitas, una en el sur y otra en el norte, sin PIB, con un poco más que hambre, país a donde un puñado de soldados colombianos fueron a pelear no sé qué, ni con que derecho y que hoy deambulan pidiendo limosnas, los pocos que de ellos quedan. Corea que pone talento y técnica en un mismo propósito, Corea que pasa de gatito a tigre en un cortísimo tiempo, una Corea que le apuesta a la medicina deportiva como la mejor y más importante herramienta en el camino a la construcción de la hegemonía deportiva. Un país cuyos deportistas transmiten la serenidad del que alcanza la ruta del éxito pero lo maneja con humildad y sin prepotencia, al menos esa es la lectura que hago cuando los veo transitar silentes por las pistas y corredores del escenario.
Un equipo ganador con muchos cambios respecto al mundial pasado - Cualquier entrenador quisiera tener continuidad de grupo. La Selección Colombia, léase y siéntase Selección Pastas La Muñeca, es casi la mitad de la que estuvo en Corea y eso cuenta. Y mucho para el entrenador, para el sicólogo, para el público, para el resultado. Un equipo ganador con la responsabilidad de defender un titulo mundial en casa, no es nada fácil, menos en nuestro país que no da a luz J.P. Montoyas ní Boteros, ni Pibes Valderrama en cualquier clínica. Un equipo que probablemente extraña el amarillo, azul y rojo del uniforme. Unos muchachos forjados al amparo del escaso presupuesto de papá y mamá que todavía tienen que rebuscarse para los gastos de casi todo el año. No hay la tranquilidad que seguramente tienen los Coreanos, Italianos, Belgas y similares para hacer un año deportivo sin afugias. Una Selección tercermundista múltiple campeona del mundo a la que todo el mundo quiere ganarle, a punta de codo algunas veces, una selección que no puede quedar de segunda porque es fracaso. Igual que Brasil ó Argentina en fútbol, o nó?
Dejemos que el tiempo venga con su péndulo a marcar el sino histórico. Aún nos queda algo del guapo indígena aunque nos carcome el sueño plástico americano o el rancio y aterciopelado de ser europeos aunque de tercera categoría.

Luis Clément desde Cali


22/8 - 200 y 10k puntos
20/8 - 500 y relevos