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Gregory Duggento, Pedro Causil, Brittany Bowe o Sara Sayasane. Son los grandes nombres de este deporte, las estrellas del campeonato. Pero seguro que a casi nadie le suena el nombre de Princewill Richard Ngborg, un patinador nigeriano de 36 años. No ha llegado a Gijón a ganar medallas, sólo está en Asturias para ayudar a su país a alcanzar una de sus metas; que el patinaje crezca en Nigeria.
Así, este nigeriano se ha desplazado a Gijón invitado por la FIRS (Federación Internacional de Roller Sports). |
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Prince y su entrenador (Foto: Antonio)
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Ngborg pertenecía al ejército de su país, pero -explica- «era un trabajo que no me gustaba y decidí abandonarlo». En ese momento, comenzó a interesarse por el patinaje y empezó a documentarse más a fondo sobre este deporte: «Me fui a la embajada inglesa para buscar libros que pudieran darme toda la información necesaria». Fue el primer paso. Después, se decidió a crear un club de patinaje, al que llamó Delta Gliders Skating Club. Allí, empezó a entrenar a sus primos. «No teníamos ni patines de línea y tuvimos que comenzar con los básicos, los de cuatro ruedas». Nigeria está dividida en dos partes y el nombre del club se refería sólo a una de esas zonas, por lo que decidió cambiarle el nombre. ¿El motivo? «Unir al país, estar todos juntos». Por eso, el club pasó a llamarse United Gladers Skating Club. En Nigeria existe ya una Federación Internacional de patinaje, pero su presidente no se hace responsable de dicha asociación, por lo que Princewill quiere lograr en Gijón «documentos en los que se refleje mi particiación, para poder hacer crecer este deporte en mi país, ahora que puede llegar a ser olímpico». También, adelanta, intentará organizar algún campeonato. Eso sí, matiza, «de manera amistosa, sin competir al límite, sólo quiero que los niños disfruten patinando y que Nigeria esté representada en unos posibles Juegos Olímpicos». Este patinador lucha desde hace unos años por participar en un Mundial para conseguir su objetivo y que todos los niños puedan practicar el patinaje en su país. «En 2006 se celebraba el Mundial en Corea, pedí un visado pero sólo duraba una semana y no pude asistir», recuerda. También intentó ir a Colombia, el año pasado, pero «no tenía suficiente dinero». Ahora, «gracias a Gijón y a su invitación puedo lograr mi objetivo».
«Con ahorros» El camino que ha recorrido Princewill para llegar a Gijón desde su país no resultó sencillo. «He conseguido el dinero gracias a unos ahorros y a mis esponsors, que me han costeado el avión». «Ha sido duro, pero todo se ve recompensado al poder participar», reconoce, aunque los resultados no le han acompañado en absoluto, pues aún no se defiende bien sobre las cuatro ruedas. Este nigeriano se aloja en el Camping de Deva y la Federación Española de Patinaje le ha falicitado unos patines para la competición. Incluso ha recibido ayudas de la organización. Fany, una de las personas que trabaja en este Mundial, le ha ayudado a mejorar su técnica para que se desenvuelva mejor sobre la pista. Sobre sus 'rivales' destaca que «todos me ayudan mucho y me despiertan si me duermo, me animan en las carreras y los voluntarios se han portado genial conmigo, me han ayudado en todo». |
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