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WIC - Berlin |
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Historia del Negro Contrera |
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Llego de Roma, que ya de por si me impresionó como una ciudad extraordinaria… pero esta Berlín tampoco está mal! Desde el Aeropuerto al hotel viajo sin problemas por los trenes y metros, gracias a las indicaciones que me mandó el Colorao. Allí me registro, subo a la habitación y justo lo encuentro en plena ducha, el animal sale a abrirme en pelotas. Muy típico de él, de chico hacía lo mismo. |
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Al rato llegan y se presentan los famosos hermanos Ruiz -muy simpáticos-, y nos vamos todos juntos a almorzar algo. Me llevan al barcito de un turco, donde comemos una especie de sánguiche relleno con rodajas cortadas de un tubo de carne que va girando adentro de un horno (doner kebab) y pruebo la primera de una larga lista de cervezas alemanas. Que rico, huevón! |
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A la tarde salimos en ómnibus a la feria del evento, que es espectacular: hay cualquier cantidad de quioscos que venden material de patinaje, y miles mas con artículos deportivos. Ahí nos encontramos con Carola, y también conocimos a un montón de campeones y estrellas, tantos que a cada rato tenía que ir preguntando quien es quien porque me los olvidaba. Después fuimos a buscar mi número y el chip, y mas tarde estuvimos en la reunión técnica. No entendí nada, pero pareció interesante, y como siempre el Colorao dio que hablar con una de sus actuaciones. Al término de la reunión nos sirvieron una pasta casi incomible pero bueno… antes que tirar la comida, mejor que haga mal! Al final compramos unas ruedas baratas y tomamos el ómnibus de regreso al hotel. El Colorao se quedó con Carlos en el bar, tomando cervezas con los capos de la WIC, como yo y Dani estábamos molidos nos fuimos derechitos a la cama. |
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El sábado, después de un desayuno de rey, me puse a patinar un poco al frente del hotel para sacarles la pátina a las ruedas nuevas; por suerte la previsión del tiempo indicaba que no iba a llover, el día amaneció despejado pero fresco. Menos mal, todavía me dolían los abductores por la mojada maratón de Pescara. |
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A la hora del almuerzo nos sentamos a comer al lado de las grandes estrellas: no creía que fueran tan amables, tan poco agrandados. Apenas terminó el almuerzo nos llevaron en ómnibus a la largada de la carrera: cuando llegamos no podía creer lo que veía. Hasta había unas tribunas como de estadio en la línea de meta! Empecé a calentar tempranito (me hace falta como una hora de calentamiento para las maratones) mientras tanto la zona se iba llenando de gente en patines, algunos hasta disfrazados, pero todos con unos flor de patines en los pies. Cuando se empezaron a amontonar para la largada, perdí de vista al Colorao y a los gallegos… no sabía adónde ir, así que tuve que esperar y meterme en un hueco al fondo, tenía como 10000 tipos adelante mío. Casi ni me enteré cuando largaron, estaba metido en una marea humana, pero en cuanto se liberó un poco de espacio adelante mío, puse primera y piqué con toda. A partir de ese momento empecé a pasar gente, en ningún momento me pasaron a mi. Cuando llegaba a un pelotón, me ponía adelante y esperaba a ver si alguien tenía intención de ayudar, en cambio lo único que hacían era quedarse atrás, así que me ponía a seguir el próximo pelotón… y así sucesivamente hasta el final de la carrera. Que rabia! Terminé con 1 hora 18 y me eso enferma, porque si conseguía largar antes y meterme en un pelotón decente, podría haber marcado por lo menos 5 minutos menos. |
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En fin, paciencia. Me dieron una medalla, tomé y comí algo, y nos juntamos para subir al ómnibus que nos llevaría de vuelta al hotel. Ahí seguía caliente todavía por lo de no haber podido largar en buena posición, y el Colorao me retó por no haberle hecho caso. Después me dí cuenta que tenía razón, pero bueno, de los errores se aprende. |
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Apenas tuvimos tiempo de lavarnos y cambiarnos, y salimos para la famosa fiesta. Como no habíamos cenado, nos dedicamos unas hamburguesas con una cerveza negra que me encantó, y recién ahí nos metimos en la fiesta, que se hacía en un enorme edifico antiguo. Ya estaba lleno de gente cuando llegamos, y al rato empezaron las premiaciones de la carrera y de toda la temporada. Carlos me siguió convidando cervecita, como era tan ligera a mí no me parecía estar tomando mucho… El Colorao me regaló otra emoción: me hizo entrega de la medalla de plata que había ganado el italiano que había terminado segundo en Copa del Mundo (Saggiorato). Que lindo! A las 2 de la mañana, justo cuando estaba por salir el ómnibus de vuelta, conocí una chica suiza que hablaba español, me hice amigo de su grupo y terminé bailando con ellos. Los Gallegos y el Colorao me vinieron a buscar enojados pensando que si no me subía al ómnibus me iba a perder… pero como a las 4 los suizos me llevaron en taxi hasta una estación de subte, donde enganché conexión directa para el hotel y llegué sin problemas. Cuando entré en la habitación, la tele estaba encendida en un canal porno: que vicioso el Colorao! |
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A la mañana siguiente, con mucho sueño y algo de resaca, desayunamos bien y nos llevaron a la pista de hielo de la ciudad. Que pedazo de estructura! Estaban también las holandesas de CadoMotus, Carola y otros patinadores. La chilena se puso primero los patines, dio un par de vueltas y parecía hacerlo bien. Después me tocó a mi: al principio me costó hasta mantenerme en equilibrio, pero de a poquito le fui agarrando la mano… como deslizaba! Sin vibraciones, sin ruido, y la bota era una maravilla. Eso si, nada de cruces en curva, sino me mataba. |
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No quería sacarme esos patines, y a Carola también le gustó esto del hielo, de hecho cambiamos los planes originales: en vez de irnos a hacer turismo por la ciudad, decidimos ir a almorzar y volver mas tarde. Comimos en el restaurante de la pista, y cuando la volvieron a abrir entramos de nuevo, solo que esta vez con la chilena estábamos en la cancha interior y usábamos unos patines de alquiler tipo roller, mucho mas fáciles de manejar que los de velocidad del Colorao…. Que a su vez se la pasaba flor en la pista externa, toda para él solito. Yo hubiera seguido patinando pero ellos dos estaban cansados, así que a la tardecita salimos de la pista y pateamos como 3 km hasta la estación de subte, fuimos al hotel, nos cambiamos, lavamos y salimos a cenar. En ese momento decidí que tengo que volver a hacer todas estas cosas el año que viene. Una carrera así, con tanta gente, por una ciudad increíble… Además acá tengo todos estos amigos, y la próxima vez me va a ser todo mas fácil, hasta tengo pensado estudiar inglés. Si, voy a volver, aunque tenga que vender la camioneta! |
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Después de cenar, acompañamos a Carola que se estaba quedando en lo de un amigo, y nos despedimos de ella. A decir verdad, la despedida con el Colorao fue muy emotiva: hay algo entre esos dos? Hmmm… Bueno, de ahí nos fuimos a probar un par mas de cervecitas, incluso hasta encontramos una cerveza negra rusa en un supermercado rarísimo… pero nos fuimos a dormir temprano porque el Colorao tenía el vuelo a primera hora de la mañana. Desayunamos juntos y lo acompañé durante varias estaciones. Nos despedimos, él siguió hacia el aeropuerto, yo me quedé algunas horas mas paseando por el centro. Compré el diario y encontré mi nombre en la tabla de clasificados, qué bárbaro! A la tardecita emprendí el regreso a Roma, para las próximas carreras italianas. Hay que repetir esto! |
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WIC - Incheon X Race + Padova
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