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1 - La figura del entrenador

Introducción
“Solo sé que no se nada”, decía el viejo griego. Pero parece ser que su máxima no se aplica al patín argentino... Un especialista que llegara a nuestro país sin conocer su situación real, podría pensar que tenemos a los mejores técnicos del mundo, ya que aquí ninguna federación (salvo APROPA el año pasado) ni la misma CAP organizó nunca (que sepamos) un curso de actualización o metodología para entrenadores. Será porque tuvimos un par de campeones mundiales por década y con eso nos alcanza y sobra? O será que realmente nuestros expertos del ramo creen saberlo todo?

Entrenador infantil: rol fundamental

Los técnicos de los corredores de elite son los que gozan de fama y gloria (es un decir), pero quién se acuerda de los maestros de patinaje de los chicos? Contrariamente a lo que se usa en los deportes serios, la formación infantil parece no tener importancia en nuestro país, visto como se gestiona el tema en general por técnicos y dirigentes. No es de extrañar pues el alto porcentaje de abandono que demuestra aquí este deporte, que no es 100% imputable a la dirigencia inepta o corrupta: en muchos casos la improvisación, falta de capacitación e inclusive irresponsabilidad (involuntaria o no) anulan las buenas intenciones de quienes intentan manejar sus respectivos clubes y/o federaciones. Quienes admitan eso y vean espacio para una recuperación o mejoría, ya han dado un paso adelante. También habrá gente que desee iniciarse en este tema tan apasionante. A esas personas dirigimos esta serie de artículos, dedicados a la enseñanza del patinaje a niños entre 5 y 11-12 años, basados en el seminario organizado por APROPA de Jujuy en 2005, y en los seminarios que organizaamos en 2006 junto a un grupo de personas con visión de futuro (ver aquí >>).
La idea principal de esta metodología apunta a la importancia cardinal del desarrollo fisiológico de los pre-adolescentes y a la adquisición de la técnica por medio de un sistema lúdico, dejando la competitividad de lado hasta la necesaria madurez.
El objetivo general es formar patinadores primero, corredores después. Para eso, hemos de erradicar ideas obsoletas y actitudes equivocadas que lamentablemente están muy arraigadas en nuestro ambiente. Nos proponemos en práctica concebir una nueva generación de entrenadores que tengan además del equipaje de conocimientos técnicos adecuados, las bases éticas y principios de conducta necesarios para plasmar no solo a nuestros futuros corredores, sino a personas felices y sanas, que de un modo u otro algún día contribuyan al crecimiento de nuestro deporte.
Y no se crean que inventamos nada: este método se viene usando con éxito en Italia desde fines de los años 80, y copiado –obviamente con provecho- entre otros por los colombianos, quienes tienen “circuitos de destreza” fijos al lado de sus pistas... y una actitud hacia el deporte muy diferente de la argentina.

Buenos técnicos
Sin duda tenemos técnicos de renombre como Lugea >> o Di Nezza >>, gente capacitada para el entrenamiento al mas alto nivel, que ha formado corredores con títulos importantes. Algo que según nuestro amigo Bill Begg >> es requisito fundamental para definir al buen técnico. Pero pregunto: cuántos entrenadores formaron corredores desde sus primeros pasos hasta esos títulos importantes? En la vida real, casi ninguno. Y sobre todo: quién formó en primer lugar a esos entrenadores? Es admirable la cantidad y calidad de conocimientos adquiridos por autodidactas como los expertos mencionados arriba, y justamente da la casualidad que una característica que tienen en común es la de intercambiar esos conocimientos con sus colegas.
Sería oportuno dejar de lado esa actitud mezquina, tan común en nuestro ambiente, de mantener “secreto de estado” sobre técnicas y metodologías de entrenamiento. Como si la victoria de nuestros dirigidos nos diera prestigio... o dinero! Como si este deporte hubiera sido estudiado realmente en profundidad!
Y sería mucho más útil, para nosotros y nuestros atletas, abandonar esa presunción de saberlo todo y tratar de mejorar hasta convertirnos en verdaderos profesionales de este deporte.
Así que, señores técnicos, los invito a traspasar la información que tengan, a transmitir la práctica que sumaron en sus carreras. Dicho esto, y volviendo a la definición de técnico brindada por Begg, me permito ampliarla y agregar lo siguiente:

- un buen técnico es el que aporta su experiencia a los demás, bajo forma de escritos, estudios o lo que sea a fin de que este deporte progrese en todos los campos.
- un buen técnico es el que transmite a sus dirigidos la pasión por el patinaje de por vida.

Tuve el gusto de enseñarle a patinar a miles de personas en distintos lugares del mundo durante casi 20 años. La mayoría sigue patinando con entusiasmo, unos cuantos llegaron a ser buenos corredores (ningún campeón mundial, lo siento), y una media docena de ellos son ahora mejores técnicos que yo (en todo sentido). Y esa, créanme, es la mayor satisfacción que me ha dado este deporte.

Responsabilidades del entrenador
El instructor de las categorías infantiles tiene la obligación de cumplir, como mínimo, con el siguiente decálogo de preceptos:

ser “maestro” antes que “técnico”
entender la importancia de su trabajo
entender las necesidades y problemas de los chicos
desarrollar el sector infantil, en vez de “aprovecharlo”
ser un punto de referencia para su club
dar seguridad, y nunca perderla
tener una moralidad irreprensible
jamás fallar en el plano humano
prepararse adecuadamente en el aspecto técnico
no evaluar su trabajo en base a los resultados deportivos.

Algunos de estos preceptos no necesitan, obviamente, explicación alguna. Otros serán discutidos mas adelante, en particular el último, que veremos en la 3º entrega >>

Ética del entrenador
Apuesto a que unos cuantos de nuestros entrenadores ni conocen el significado de la palabra, o a lo sumo no entienden qué relación tiene esta noción con el tema que nos trae. Pero lo más probable es que ninguno de esos técnicos leerá jamás este artículo, ni ningún otro: esperemos que se jubilen pronto.
Dejaríamos que el maestro de primaria de nuestros hijos sea un criminal convicto? Del mismo modo, a nadie sin rígidos principios morales se le debería facilitar la responsabilidad de velar por el crecimiento de nuestros niños. Somos todos humanos y cometemos errores, pero quien no esté dispuesto a demostrar la propia decencia en todo momento con su comportamiento y en cada aspecto de su vida, puede dedicarse a otra cosa. El que no se dé cuenta de la ingente responsabilidad que le toca al manejar la inocencia y el desarrollo físico de un grupo de chicos, que se haga dirigente. El que no sepa o pueda dar el ejemplo a su grupo, que se siente en las tribunas y mire. Y dentro de lo posible, que se calle la boca.

Misión del entrenador
Nuestro oficio es ingrato: tarde o temprano los chicos se van, o crecen y se cansan de tanto esfuerzo, o llegan a ser corredores de alto nivel y siguen a un entrenador de “elite” (o supuesto tal). Y es un oficio que abarca mucho más que el entrenamiento en sí: también somos formadores, educadores. Como si todo eso fuera poco, tenemos el deber de transmitirles el virus, la pasión por un deporte que quizás nunca les genere mas que gastos... pero que les muestra lo que es el sacrificio, les forja el carácter, les inculca la utilidad de trabajar en grupo, les da valores que muchas otras disciplinas ya olvidaron, les forma un físico armonioso y bien proporcionado. Y más que nada les crea amistades duraderas y la posibilidad de compartir esa pasión con quien sea, durante el resto de sus vidas, al ser un deporte de muy bajo impacto.
Nuestra misión principal entonces es crear futuros patinadores, que no corredores (no por ahora), y para eso el más eficiente método que he visto hasta hoy es el que adopta el sistema lúdico. Un deporte duro como este no puede practicarse sin una importante componente de diversión en temprana edad. De lo contrario los chicos se van a artístico… o simplemente adonde cueste menos en términos monetarios y de esfuerzo (léase fútbol).
Además, siendo un deporte extremadamente complejo desde el punto de vista motriz, hay que trabajar fundamentalmente la componente técnica. Lo cual puede ser muy aburrido para un chico de corta edad.

Nuestro peor enemigo
Estos dos argumentos traen aparejado magnificar el problema con el que nos vemos forzados a luchar cada día: el inconformismo de los padres, dirigentes y de los mismos entrenadores que exasperan el ánimo competitivo de los chicos. Nada más dañino e inútil en edad pre-adolescente! Señores, aquí tengo que puntualizar el mensaje más fuerte que les quiero transmitir: nadie debería forzar pre-adolescentes a obtener resultados deportivos. ¿Es necesario que les señale los motivos fisiológicos/de desarrollo que influencian el rendimiento deportivo hasta y desde ese grupo de edad? En caso afirmativo lean la 2º entrega >> de este curso, que justificará con fundamentos científicos lo que acabo de decir. Sepan que la especialización precoz no solo es deletérea: es una bestialidad conceptual, con la que se obtiene una disminución de la edad de máxima prestación, al darle mayor importancia a capacidades temporarias existentes, pero perdiendo la posibilidad de desarrollar correctamente algunos de los esquemas motrices de base.

El chico no es un “mini-adulto”: las diferencias no son solo cuantitativas!
Les puedo hacer una lista sábana con nombres de atletas y clubes enteros desaparecidos precozmente del deporte por esa “manía de campeonismo” que tiene cierta gente. Y ya se habrán dado cuenta que es uno de los peores males que aquejan al patín argentino. Un ejemplo? San Juan, otrora plaza de gran importancia a nivel nacional, hoy prácticamente sin corredores ni competencias, gracias en buena parte a la estúpida rivalidad que fue carcomiendo a los integrantes del movimiento local.
Por lo tanto si se encuentran en la situación –tan común- en que dirigentes o peor aún padres insisten en creer que tienen entre manos al próximo campeón mundial, los invito a que, con buenas o peores maneras, les hagan entender que los profesionales son Uds, que para eso les pagan, no?
Los dirigentes suelen ser mas maleables, pero como domar a esos padres fanáticos, obsesionados con la victoria de sus párvulos? Buena pregunta… que ni los mejores técnicos todavía saben responder con contundencia. Lo mejor es prevenir, sin duda. Al tomar los niños, desde la primera de las lecciones, hay que poner bien en claro quien manda adentro de la pista, y no permitir en modo absoluto intervenciones externas durante la sesión. En el caso de un padre particularmente pesado, hablarle directamente a solas y tratar de convencerlo, y si eso no da resultado, recurrir a un dirigente del club. Que nadie les pise los pies: en la pista mandan Uds, actúen con seguridad siempre, porque sino los chicos lo notan enseguida y se pierde el control de la clase, aunque sea por un solo padre “díscolo”!
Trataremos este argumento con mayor profundidad en la 5º entrega >>

Método – Conceptualización
Muchos técnicos novatos me preguntan como estructurar una clase. Cada uno tiene su método, yo les comento el nuestro: empezamos con un juego, seguimos con el trabajo técnico específico en forma de juego, y terminamos con un juego! Piensen que no necesariamente todos los chicos van a terminar siendo corredores: recuerden que lo mas importante, lo que nos interesa de este grupo es que todos terminen siendo patinadores. Mientras mas patinadores haya, mas se va a desarrollar la industria, mas patines se van a vender, mas sponsors van a interesarse, mas corredores va a haber… y no al contrario! Nunca dejen de tener en cuenta que el patín, además de ser un medio de locomoción barato y ecológico, es un excelente catalizador de agregación social. De los mas efectivos, en realidad: vean lo que es el viernes por la noche en Paris… o la cantidad de minas que levanto con la excusa de los patines!
Bromas aparte, repito que lo que nos interesa es que estos chicos salgan de nuestras manos, sino corredores, por lo menos buenos patinadores, que no se van a olvidar nunca de las rueditas y que a su vez lleguen a contagiar el virus a mas gente. Como lograrlo? Haciéndolos divertirse. El problema es que hay que conseguirlo justamente en el momento en que se desarrolla en el niño el aspecto más delicado del crecimiento en lo que respecta la práctica deportiva: las habilidades motrices de base. Hasta los 13-14 años, esas habilidades se pueden entrenar y desarrollar efectivamente, y a partir de ahí se pueden solo mantener, así que nos toca manejar un aspecto fundamental del futuro deportista. Para colmo, como afirmé antes, la complejidad motriz de nuestro deporte es extrema, así que hay que privilegiar sobremanera la componente técnica: ninguno de nuestros movimientos son una habilidad motriz básica.
Para finalizar, una cosa que se olvida muy a menudo en todos los deportes es el fenómeno de la “lateralidad”, por lo que vamos a tener que hacer trabajar a los chicos de forma armónica y, sobre todo, simétrica.
Entonces como hacemos toda esas cosas juntas en una lección de 1 hora, dos o tres veces por semana?
Hace unos 20 años, el gran técnico italiano Roberto Perrone tuvo la genial intuición de aplicar al patinaje los recorridos “a campo traviesa” que se hacen en atletismo para acostumbrar a los chicos a distintos tipos de terrenos y variaciones de gesto técnico. Como resultado, creó una serie de “circuitos de destreza” dentro de una pista plana que, además de divertir a los chicos por hacerse en forma lúdica, desarrollan las habilidades motrices básicas y las específicas para nuestro deporte, además de reducir sensiblemente la rivalidad entre chicos al tener que competir contra ellos mismos. La idea tuvo tal beneplácito, que durante años fue la modalidad en que se compitieron los campeonatos italianos infantiles, y recientemente volvió a serlo.

En las próximas entregas voy a profundizar estos conceptos elementales y a dar sus fundamentos científicos, para seguir luego con metodologías aplicadas, ejercicios específicos y los famosos circuitos de destreza en sí. Trataré de no aburrirlos.

Marcelo Bresin
©PatinArgentino.com


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