Artículos
  Links     Noticias     Archivo     Opiniones     Multimedia     Entrevistas     Clasificados  
Técnicos
Infantiles
Generales
Menu:
Inicio
Indice
Publicar
Contacto

El "campeonismo"

Dr. C. Ariel Muñiz Sanabria

Es un gran honor para nosotros poder publicar la obra del insigne catedrático cubano Dr. C. Ariel Muñiz Sanabria, Jefe de Dpto. de los deportes con pelota, Escuela Superior de Formación de Atletas Nacional "Giraldo Córdova Cardín", además de ser Miembro de la Comisión Técnica Nacional de Atletismo.
El Dr. Dr C Ariel Muñiz Sanabria nos permite la reproducción de sus textos sobre el nefasto fenómeno del "campeonismo" con las siguientes palabras: "todo sea por defender y expandir nuestros conocimientos a todos los que pueden constribuir a un deporte más sano, pedagógico y consecuente con la ética que corresponde en cada peldaño del proceso de formación atlética de alto rendimiento". Lean su texto, y comprueben la asombrosa similaridad de la situación por él expuesta con laque se ha venido verificando desde siempre en nuestra disciplina, en nuestro propio país.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Malformación de talentos velocistas en el proceso plurianual del atletismo -
Experiencia cubana para el mundo

Introducción
El atletismo cubano es potencia en el mundo deportivo, ello es incuestionable, basta revisar las actuaciones de las delegaciones cubanas en los Juegos Olímpicos y Campeonatos Mundiales, además del listado de las marcas universales de este deporte.
Nuestros exponentes han sido reyes en pruebas de velocidad, salto y lanzamiento, nuestras áreas más discretas ciertamente han resultado pruebas múltiples y fondo, pero tampoco ha faltado en las mismas el atleta que domine en Centroamérica y en el nivel panamericano.
Algunos gigantes del atletismo cubano son: Enrique Figuerola, Alberto Juantorena, Silvio Leonard, Alejandro Casañas, Pedro Pérez Dueñas, María Caridad Colón, Silvia Costa, Loamnet Quintero, Ana Fidelia Quirot, Maritza Martén, Iván Pedroso, Luis Mariano Deliz, Javier Sotomayor, Roberto Hernández, Yoelvis Quesada, Anier García, Osleidy Menéndez, y muchos otros que han brillado extraordinariamente.
Es innegable el sentido altamente laborioso y comprometido con el triunfo de todos los que tienen parte en la formación de un campeón. Por ello ha constituido por muchos años una gran preocupación el declive que hemos sostenido en la formación de velocistas de carreras planas, y en lo particular de especialistas de 100 metros planos.
En los últimos veinte años, ante las finales atléticas de los 100 metros planos de los más importantes eventos, nos hemos sentido inconformes por la ausencia de un exponente cubano. No nos resulta concebible que después de haber dominado en el continente en los años cincuenta con Rafael Fortún (campeón panamericano en 1951, 1954); haber logrado ubicación finalista en los tres juegos olímpicos de la década de los años sesenta con Enrique Figuerola, 1960, 4º; 1964, subcampeón, y Pablo Montes, 4º lugar en México '68; haber tenido el hombre más veloz del mundo en la década de los años setenta -Silvio Leonard, 9.98- quien fue subcampéon olímpico en Moscú, 1980; y de muchos otros grandes logros en el escenario competitivo de primer nivel mundial, que pueda mencionarse la palabra crisis al referirnos a los 100 metros planos en Cuba.
No aceptamos esta realidad. Asumimos el reto con la certeza de que corresponde hacer y hacer bien para recuperar el espacio perdido. Con esa disposición se ha venido debatiendo desde hace muchos años la incapacidad manifiesta para insertar un velocista en la élite mundial.
Los primeros debates surgieron en el año 1987, cuando luego de una historia de éxitos y buenas actuaciones en los Juegos Deportivos Panamericanos (victoria consecutiva en 1975, 1979, 1983), nuestros dos participantes (L. Peñalver, A. Simón) en la cita de Indianápolis, 1987, no alcanzaron medalla arribando a la meta en cuarto y quinto lugar. ¿Qué pasó?, fue la pregunta a responder en aquel entonces.
Posteriormente se manifestó una merma prolongada en la calidad de nuestros atletas, al punto de que nunca más se ha tenido un campeón panamericano; tampoco hemos podido ubicar un atleta en las finales olímpicas y mundiales; entonces surgió la pregunta ¿Qué está pasando?
Se acrecentó en el seno de nuestro atletismo, una gran polémica en busca de encontrar las verdades y propuestas que garantizasen que los velocistas cubanos estuviesen en el primer nivel mundial. ¿Dónde está el problema?
Había que hallar de manera urgente el conocimiento que permitiera atajar la pésima situación que nos frenaba en el acercamiento al desarrollo alcanzado por esta disciplina en el planeta. ¡Sí en los años setenta tuvimos atletas que encabezaron el ranking mundial anual! ¡Sí hasta mediados de la década de los años ochenta tuvimos hombres que tenían en sus piernas la velocidad de los 10.06 segundos, como Andrés Simón y Leandro Peñalver! ¿Por qué no los hemos tenido más?, incluso, cuando hemos mantenido el desarrollo en otras pruebas que pueden valorarse de más complejas.
Esto provocó la inquietud de este autor de investigar el proceso de preparación a largo plazo de los talentos velocistas cubanos. Era imprescindible hallar los argumentos, que probaran la hipótesis referente a la necesidad de potenciar la preparación de los talentos velocistas en todas las categorías que conciernen a la denominada etapa del joven talento -8-19 años- (Harre, 1973); y a su vez rechazar que el problema fundamental estaba en la selección de talentos en las edades tempranas.
Muchos consideraban, otros aún consideran, la pobre selección de talentos en el atletismo de base como la principal causa en la merma de la calidad de los exponentes cubanos; pero finalmente gracias a los resultados de múltiples investigaciones, ya numerosos especialistas han cedido a la realidad que les resultó difícil aceptar. Esa realidad es que talentos hemos tenido, y presumiblemente con la suficiente calidad como para imponer su potencial en la élite mundial de la disciplina.
La real carencia ha sido de estrategias metodológicas (Comisión Nacional) para un proceso de entrenamiento exitoso de nuestros atletas en todos lo niveles del atletismo.
Algunos especialistas han mostrado una posición inflexible sosteniendo la pobre selección de talentos, (S. Antúnez, J. Boldón, L. Betancourt, estrategia del atletismo cubano, 2004) como razón determinante y exclusiva a la crisis cubana de los 100 metros; pero el tiempo ha demostrado lo erróneo de este criterio. Esta exagerada aprehensión lamentablemente ha llevado, incluso, ha desvirtuar proyectos originales concebidos para mejorar la preparación de los talentos; entonces lo han reducido a la única idea de atraer niños y adolescentes a las competiciones. Un ejemplo concreto es el proyecto presentado a la Comisión Nacional (A. Muñiz, 1997): "Fundamentos a favor de una nueva concepción competitiva para los talentos velocistas cubanos"; el cual argumentaba la necesidad y componentes a considerar en una nueva visión de las competencia de los niños y adolescentes con marcado potencial para las carreras de velocidad; sustentado ello en la premisa de desarrollar al talento y no para buscar prematuramente un campeón; es decir, eliminar la negativa influencia del pensamiento campeonista. Sin embargo, ese proyecto se llevó a cabo en 1998 con el nombre: "Festival Interpista de Velocidad" donde se desestimaron algunas ideas esenciales del proyecto original del autor.
En las dos versiones desarrolladas del Festival Interpista en 1998 y 1999 compitieron los más rápidos del país desde los 8 hasta los 13 años en ambos sexos; desde entonces han transcurrido 7 años, y se puede afirmar que de aquellos que vencieron en los 60 y 80 metros planos hoy ninguno es un destacado velocista en su categoría; señálese que algunos ya abandonaron el atletismo.
¡La solución no está en crear más competencias, sino en hacerlas mejor y que eliminen o al menos contrarresten el campeonismo! Esta es una de las ideas que defiendo desde hace muchos años entre las varias que considero deben proyectarse para potenciar la formación de velocistas cubanos.
Si bien algunos se apoyan más en buscar talentos como receta mágica; abogo porque buscar el talento es solo un primer paso, y lógicamente muy importante; pero lo determinante es prepararlos bien; eso significa con rigor científico respetando la edad y las particularidades individuales, derivando las cargas de las premisas teórico-metodológicas establecidas en la teoría y metodología del entrenamiento. Esta no es una idea nueva, es fácil entenderla si solo se hace una minuciosa lectura de autores clásicos o contemporáneos, no interesa el año. Es imposible a esta altura negar esta realidad, que para algunos está en un segundo plano, y por ello se entorpece la aplicación de nuevas ideas que potenciarían la preparación de los talentos cubanos.
Algunas confirmaciones investigativas que fundamentan todo lo anteriormente planteado y que se hace oportuno revelar al mundo atlético, para su utilidad en la intención del perfeccionamiento en el proceso de preparación a largo plazo de un talento velocista, son las que a continuación se exponen:
En primer lugar, referido a las categorías infantiles y escolares, se confirma el inmenso daño que ha causado la prioridad de entrenar para competir por la victoria, y más cuando el precio es tan elevado que implica quemar etapas en los procesos de desarrollo motor y de asimilación psicológica de las exigencias del entrenamiento. No solo se perturba el crecimiento atlético de grandes talentos por lesiones traumáticas; también se pierden los que abandonan tempranamente por excesivo estrés y decepción de la práctica deportiva, poco correspondiente con sus motivos de entrega al deporte, que son de placer y diversión; unido a esos dos grupos, existe una larga lista de los que abandonan más tardíamente porque cuando pasan de una categoría a otra van retrocediendo en calidad deportiva.
El lamentable campeonismo ha generado la sobre exigencia en el entrenamiento en función del desarrollo de capacidades específicas avanzadas para los velocistas, que no poseen por lógica del desarrollo biológico y psicológico su máxima prioridad en tan tempranas edades. El resultado es que los muchos campeones prematuros no son los más destacados velocistas del país en las edades comprendidas para el logro de los máximos rendimientos de las pruebas de velocidad, dígase a partir de los 22 años.
Expresado de manera concreta, esto significa que no ha podido controlarse los excesivos volumen e intensidad en las sesiones de entrenamiento, la aceleración del desarrollo de la resistencia anaeróbica e incluso de la fuerza máxima en estos tiernos atletas; dejándose rezagadas otras capacidades más esenciales en esas edades, como la coordinación, la técnica, la movilidad articular, y la velocidad frecuencial y de movimiento que tienen su período sensible en las edades tempranas.
Priorizar la victoria competitiva y con ello el entrenamiento de capacidades sugerentes a la alta especialización, ha provocado que los rendimientos de nuestros escolares (12-16 años) en las últimas décadas sean impresionantes para la etapa deportiva (tabla 2); al punto de que el procesamiento de 100 de los mejores tiempos registrados en las pruebas de 100, 200 y 400 metros en competencias oficiales hasta el año 2002 (A. Muñiz, 2003, tabla 1), denotó valores promedios que son superiores a los logrados por exponentes de otras partes del mundo, a igual edad, y que posteriormente han resultado estrellas mundiales.



A continuación considérese el rendimiento de relevantes corredores mundiales de 100 metros planos entre los 15 y 19 años.
Donovan Bailey (CAN); ex-recordista mundial (9.84), campeón mundial y olímpico:
17 años: 11.0
18 años: 11.37
Linford Christie (ING); 9.87, campeón mundial y olímpico:
17 años: 10.9, 23.2
18 años: 22.5
19 años: 10.7 / 10.6 w 21.89 / 21.8
Ato Boldon (TRI); 9.87, 19.68; medallista olímpico y mundial:
17 años: 10.8, 21. 3
Jason Gardener (ING); 9.98, finalista mundial
17 años: 11.0
Darren Campbell (ING); 10.04 (1998), finalista olímpico y mundial en los 200 m.
15 años: 11.39
16 años: 11.0
17 años: 10.81
Robson Caetano da Silva (BRA); 10.00, finalista mundial en 100m, bronce olímpico en 200m (Seúl 88).
15 años: 11.4
16 años: 11.2
Aunque los escolares nuestros han mostrado fenomenal desarrollo en los 100 metros planos; en las edades juveniles el desenlace es desabrido. Algunos no logran superar su tiempo de los 16 años; ejemplo son los medallistas de la carrera más rápida de la historia de los juegos escolares nacionales de alto rendimiento "JENAR", ocurrida en el año dos mil (tabla 3). Esos atletas en las edades entre los 17-19 años pasaron inadvertidos por el atletismo cubano, y por su puesto nada pudo expresarse de ellos en el ámbito internacional.


El rendimiento de los juveniles cubanos en los últimos veinte años puede valorarse de insatisfactorio, muestra de ello es la carente ubicación en el límite mundial anual de la categoría; unido a que en los once campeonatos mundiales de la categoría celebrados ningún exponente nuestro ha obtenido la ubicación finalista. Se trata de veinte años de trabajo infructuoso, pues el comienzo de esta competición fue en mil novecientos ochenta y seis.
Uno de los primeros informes investigativos, año 1995, que realicé sobre el rendimiento de los noveles atletas cubanos, alertaba que: "Para pretender lograr velocistas de 100 metros planos con rendimientos semejantes a los 10 segundos o menos, hay que fortalecer el trabajo en la etapa juvenil, que durante el período 1981-1994 ha sido insatisfactorio".
Uno de los aspectos que condujo a esa conclusión fue el estudio del rendimiento de los atletas que en el mundo habían corrido la prueba reina en 10.00 segundos o menos, lo cual sirvió de parámetro de comparación con nuestros atletas.
De los 19 atletas corredores de diez segundos o menos hasta el año 1994, 15 presentaban rendimiento personal en la categoría juvenil. El promedio derivado del procesamiento de esos rendimientos fue de 10.24 segundos, con un mínimo de 10.05 y un máximo de 10.47, el intervalo de confianza fue de 10.12-10.36 segundos, en el cual solo se ubicaban históricamente tres atletas cubanos.
El promedio de 10.24 segundos coincidió con el record nacional juvenil cubano de Silvio Leonard; pero por solo citar un ejemplo de cuán lejos estaba la calidad de nuestros juveniles; entre los años 1991 y 1994 lo más próximo que estuvo un atleta de ese tiempo fue a 33 centésimas, 10.57 segundos.
En demasiados casos se ha observado en la progresión de nuestros atletas una discretísima mejoría en la categoría juvenil; la cual resulta definitiva pues en las edades adultas no mejoran ni una décima; de estos casos hay decenas y decenas; pero; ¿Cuál es la causa del estancamiento en las categorías juvenil y adulta?
Respuesta: Inapropiado sistema de entrenamiento. Esto atañe a todas las etapas que comprende el proceso de preparación a largo plazo. No es justo atribuirle la exclusiva responsabilidad a la preparación en una etapa, dígase infantil, escolar, juvenil o adulta; por ello se mantiene la afirmación de que hay que potenciar el proceso de preparación a largo plazo en toda su extensión.
Sin exonerar de gran responsabilidad la preparación de nuestros atletas en la etapa adulta, donde queda muchísimo por avanzar; en la merma que hemos tenido en las pruebas de velocidad plana hay que centrar que el mayor problema se haya en las edades de 8 a 19 años. A los atletas infantiles y escolares se les violenta su desarrollo para la obtención de un máximo rendimiento a corto plazo ¡Ganar, ganar y ganar! es la premisa máxima que ha sido muy dañina. Y en las edades juveniles se carece de profundización especializada motriz a un nivel que garantice tiempos de respeto internacional.
Las relaciones de entrenamiento infatil-escolar-juvenil; entrenamiento escolar-juvenil; y la propia programación del entrenamiento entre los 17 y 19 años no han sido todo lo eficiente que se ha pretendido.
Sobre las dos primeras categorías competitivas se ha abogado por entrenadores, profesores e investigadores una transformación en la relación entrenamiento-sistema competitivo-evaluación. Este aspecto viene siendo alertado desde la década de los años ochenta; ejemplo es lo planteado por E. Nicolás y P. Cañizares, 1985, quienes concluyeron lo siguiente:
"El sistema de evaluación vigente que se aplica a los entrenadores de atletismo no contribuye a un futuro rendimiento de los atletas que afluyen a nuestras áreas; el origen de éste planteamiento está dado por la necesidad que tienen los entrenadores de acelerar los niveles de rendimiento de los atletas con el objetivo de obtener un buen resultado desde el punto de vista "campeonista"; aspecto este que se convierte dentro de los indicadores del sistema de evaluación como uno de los de más peso a la hora de determinar si un entrenador mantiene, disminuye o asciende en su escala salarial e incluso para ocupar un lugar determinado dentro del movimiento escalafonario".

Ya no puede esperarse más para la aplicación de una nueva concepción para la competición oficial de los talentos velocistas cubanos. Una concepción que se corresponda en mayor medida con las premisas teórico-metodológicas del entrenamiento; y que libere a los entrenadores de la presión de ganar como máxima aspiración para tener la seguridad de la muy buena consideración y evaluación del trabajo anual. Puede ser una concepción cimentada en el carácter sistémico-orientador de fundamentos biológicos, psicológicos, didácticos, metodológico-deportivos y organizativos (A. Muñiz, 2003); que garantice eliminar o al menos contrarrestar el lamentable fenómeno "campeonismo".
De no ser esta concepción pudiera ser alguna que perfeccione la actual; pero la realidad es que no existe ninguna otra en el país; como tampoco la solución del colectivo técnico nacional para tal mal. Entonces se prefiere seguir exterminando talentos.
Ganar es lo que ha primado y ello no puede ser lo fundamental; lo más importante debe ser que la orientación psicológica deportiva de los niños y adolescente sea a la mejoría del desempeño, al disfrute de la actividad deportiva, y no hacia la victoria sobre los contrarios.
A los atletas en las categorías infantiles y escolares hay que enseñarlos a superarse a sí mismo cada vez más, que su esfuerzo esté en función de las barreras del tiempo; enseñarles a autorreferenciarse para ser mejores progresivamente.
Hay que frenar lo que ha estando ocurriendo durante tantos años: atletas que ganan una medalla en los juegos escolares nacionales de alto rendimiento "JENAR" y luego pierden un futuro atlético; pues importó más a los entrenadores obtener una medalla que el desarrollo armónico e integral para la perspectiva de un gran rendimiento en la etapa de perfeccionamiento profundo.

Se han malformado demasiados talentos, eso es innegable.
En un estudio realizado (A. Muñiz, 1997) que incluyó encuestas y entrevistas a 47 especialistas del atletismo, sobre el problema que representaba el bajísimo nivel del sector de velocidad plana del atletismo cubano; y cómo debía enfrentarse tal situación para lograr el necesario avance en este sector; se concluyó que era insuficiente la proyección que se desarrollaba con los talentos escolares del país. La mayor coincidencia de criterios estuvo en la violenta especialización de los principiantes velocistas, la pobre selección de talentos, y la generalizada deficiencia en el entrenamiento técnico.
Es la opinión de este autor, que la idea de la selección de talentos redundó por ser algo que venía repitiéndose por muchos años; lo cual había llegado a creerse por algunos entendidos, aún cuando no se había argumentado de manera convincente. En este aspecto se ha estado trabajando a partir de diferentes proyectos; pero el tiempo ha dejado ver que no es la prioridad exclusiva a desplegar para el cumplimiento del objetivo de formar velocistas de primer nivel mundial. Se han buscado, medido y realizado un seguimiento a talentos en todo el país durante dilatados años, y aún no aparece el hombre finalista en un gran evento.
La otra razón por la cual considero se asumió esta justificación, es por constituir la más sencilla respuesta a un problema que ha sido imposible responder durante varios ciclos olímpicos por los responsables nacionales del deporte. Es una realidad que para muchos ha resultado más fácil decir, han faltado talentos, a reconocer que se ha fallado metodológicamente; ello en gran medida por falta de superación y actualización científica en el tema de quienes son responsables de diseñar y aplicar las estrategias nacionales.


Otro estudio (A. Muñiz, 1998) (tablas 4,5), demostró de manera indirecta que el sistema de preparación que se ha venido aplicando con los atletas infantiles y escolares, no ha incidido en la formación de la mayoría de los más destacados velocistas cubanos de 100 metros planos de la historia. Esta conclusión es el resultado de que el mayor por ciento de los mejores velocistas cubanos iniciaron la práctica del atletismo en edades consideradas tardías, es decir, juveniles o adultas. Mientras que por otro lado, de las decenas y decenas de campeones y medallistas de los campeonatos infantiles y escolares por más de 30 años, es ínfima la cifra de los que han logrado un rendimiento en su posterior trayectoria que les incluya entre los más veloces de la historia del atletismo cubano.

Algunas especificidades de ese estudio son las siguientes:
• Cuanto más se centra la calidad en la muestra, véase en la tabla 5, la comparación entre los 50, 25 y 10 más veloces cubanos de todos los tiempos; mayor es el número de atletas que comenzaron la práctica oficial del atletismo en las edades tardías; y menos los que se iniciaron en las edades tempranas, y a su ves menos los que transitaron por las escuelas de iniciación deportiva escolar "EIDE".
• El mayor por ciento del listado de los 50 corredores cubanos más veloces de la historia, comenzó la práctica oficial del atletismo a partir de la edad competitiva de 17 años, es decir en la categoría juvenil.
• Del listado de los 50 (43) velocistas cubanos más rápidos de la historia solo 6 para un 14%, fueron campeones de los Juegos Escolares Nacionales en la prueba de los 100 metros planos destinada para los talentos velocistas de la categoría 15-16 años; la cual se contempla desde los inicios de los juegos en el año mil novecientos sesenta y tres. Es muy interesante el hecho de que esos 6 atletas iniciaron la práctica oficial del atletismo en categorías escolares; lo cual indica que ninguno se dedicó al atletismo antes de la edad competitiva de 13 años.
• De los 14 cubanos que habían logrado cronometrar menos de 10.30 segundos en los 100 metros planos ninguno fue practicante oficial de atletismo en las edades infantiles.
• De los velocistas que habían logrado insertarse en la élite mundial, dígase finalistas olímpicos o mundiales, ubicación entre los diez primeros del listado mundial anual, ninguno fue entrenado en el atletismo desde la categoría infantil.
• Por las escuelas de iniciación deportiva escolar "EIDE" (donde se agrupa a los más destacados escolares de cada provincia), no transitaron la mayoría de los velocistas élites cubanos; esto solo sucedió con Silvio Leonard, quien ciertamente ha sido el más veloz de todos con 9.98; pero es oportuno señalar que no dependió del atletismo infantil. Además, su práctica deportiva en edades escolares fue entre los años 1968 y 1971, cuando la tendencia de preparación no era tan campeonista, pues eran los primeros años de la organización del deporte escolar cubano. El propio velocista atestigua cómo fue entrenado en las edades escolares. (conversación con el autor, noviembre del 2006).


• Los tres más veloces corredores cubanos de 100 metros planos por cada una de las últimas cuatro décadas, no transitaron por el atletismo infantil. De los doce, únicamente cuatro fueron influenciados por el entrenamiento específico para velocistas antes de cumplir 17 años. Mientras que solo tres, y uno de ellos 6 meses (L. A. Pérez), transitaron por la EIDE.
• Otro aspecto que debe mencionarse por resultar curioso, es que el promedio más alto de edad de inicio de los tres más veloces por cada década, corresponde con el mejor promedio de los rendimientos de los tres más rápido por década. Es el caso de la década de los años ochenta, (tabla 4).


Es asombroso, pero cierto, que desde 1980 hasta el 2006 (26 años); los tres velocistas cubanos que han cronometrado menos de 10.15 segundos en los 100 metros planos (Peñalver, 10.06, 1983; Simón, 10.06, 1987; y Mayola, 10.10, 1999) no tuvieron que ver con el atletismo infantil, ni escolar, ni transitaron por las EIDE. Todos comenzaron en edades consideradas tardías para la iniciación en el atletismo.
-¿Permiten estos resultados investigativos afirmar que es mejor para un talento velocista cubano iniciarse en el atletismo culminada la etapa de adolescencia, para no ser acelerado y frustrado en su carrera deportiva?
Respuesta: No, a esta tendencia negativa no podemos calificarla de mejor; lo que si se puede afirmar es que históricamente en la formación de nuestros corredores de 100 metros planos los que tienden a lograr mayores rendimientos no han sido especializados ni en el atletismo ni en las pruebas de velocidad desde edades tempranas; estos han logrado escapar del campeonismo y sus capacidades han podido desarrollarse con cargas indirectas a la especificidad de las carreras de velocidad.

Referido al estudio culminado en 1998:
"…se pudo conocer, como dato característico de la muestra analizada, que de los 43 atletas, 28 de ellos para un 65.1 % se dedicaron al entrenamiento de al menos un deporte antes de practicar atletismo. Entre los 25 atletas más veloces 19 de ellos para un 76% son los que presentan esta característica; mientras que entre los 10 de mejores rendimientos históricos del país, el 90% practicó igualmente al menos un deporte antes de la dedicación al atletismo".

"Los deportes predominantes son de los clasificados como juegos deportivos: béisbol, fútbol y voleibol, practicados por un total de 17 atletas, seguidos de los deportes de combate judo y boxeo. Esta preponderancia de los juegos deportivos no debe considerarse casual; a la misma no sería erróneo atribuirle la determinante influencia que proporciona el mayor carácter lúdico de esos deportes sobre los de otras clasificaciones, lo cual favorece la motivación de los niños y adolescentes a la práctica deportiva".


Precisión realizada a la tabla 4 de este artículo es que "De los 12 atletas 10 de ellos, para un 83.3%, practicó oficialmente otro deporte antes del atletismo. De los cuatro que se iniciaron en edad escolar todos presentan esta peculiaridad, es decir, no fueron directamente especializados como velocistas, sino que traían una base motriz desarrollada en otros deportes".

Hay que transformar el sistema organizativo metodológico que ha frenado el potencial de tantos talentos que se inician desde las edades tempranas. Soy categórico al oponerme a la inadmisible teoría defendida por determinados especialistas, quienes sencilla y llanamente dicen: "no hay talentos".

-¿Entonces se puede afirmar categóricamente que han existido grandes talentos en los últimos años; pero es responsabilidad profesional que ellos no hayan alcanzado la élite mundial?
Respuesta: Sí, se puede afirmar irrevocablemente que el problema de los 100 metros planos en Cuba ha sido por las pobres estrategias de formación, y que no tiene absolutamente nada que ver con la falta de talentos en el país. Para más convicción analícese los siguientes ejemplos de algunos talentos que no hemos podido proyectar hasta el nivel que sus potencialidades presumiblemente permitían.

-¿Pudiera usted darnos una conclusión final que defina todo lo expuesto en este artículo, y a su vez despegue de especulaciones el principal problema en la formación de velocistas cubanos de 100 metros planos?
Respuesta: En primer lugar ha sido importante negar la creencia de la no selección de talentos como principal problema. Estos argumentos echan por tierra la débil hipótesis sostenida, aún sin argumentos, de especialistas de añeja ilusión, quienes apuestan a ciegas que para tener un rey de la velocidad solo basta buscar y encontrar un joven extraordinariamente dotado, y que entonces por la magia de cualquier sistema de entrenamiento lograría tiempos de primer nivel mundial.
Aunque lamentablemente aún persisten unos pocos obsesionados con esta idea, la inminente realidad es que ha quedado atrás pensar solo en buscar el talento, y se impone prepararlos apropiadamente. Lo innegable es que ha faltado un buen sistema de preparación que se apoye en los adelantos científico-pedagógicos declarados en las ciencias del entrenamiento.
Es de imperiosa necesidad transformar el sistema de preparación que ha preponderado en la formación de nuestros velocistas en los últimos veinte años. Talentos hemos tenido, talentos hay, lo que nos queda es apoyado en nuestra gran capacidad y prestigio de potencia mundial del deporte rey conquistar el podio olímpico y mundial. Y para eso, además de una verdad metodológica tenemos una verdad que no nos ha fallado: Somos buenos y podemos cuando queremos formar grandes campeones.

-¿Tiene usted algo más que decir, alguna recomendación urgente?
Respuesta: Insisto en una esencial idea sugerida a la Comisión Nacional en un Informe científico, en 1998: "hay que respetar el nuevo conocimiento y no aferrarnos a lo añejo, es hora de dar paso a los cambios lógicos que impone el desarrollo científico en el entrenamiento del velocista." Para las restantes federaciones del mundo, que ansían el avance de su atletismo, que valoren esta experiencia nuestra para favorecer su trabajo; y que nunca se permitan el error de desechar las verdades que son resultado de la acción investigativa, pues el dato científico es siempre una contribución para alcanzar la excelencia. Esa excelencia que hoy nosotros poseemos en múltiples disciplinas del atletismo y que vamos a lograr en los 100 metros planos.

-¿Entonces habrá un velocista cubano de los 100 metros planos de élite mundial?
Respuesta: Si tenemos talentos, ciencia y consagración nada nos falta para formar velocistas de primer nivel mundial. Seguro que habrá otro campeón cubano de los 100 metros planos.

-¿Pero cuándo llegará ese campeón?
Respuesta: Aún no podemos hablar de tiempo, pues primero corresponde seguir batallando contra el principal obstáculo que es la resistencia al cambio; pero indudablemente que se ha avanzado, ya no son tantos los embrollados en el supuesto de que no hemos tenido talentos, y que la solución a la crisis llegará cuando se encuentre el superdotado. A medida que se vaya ganando en la aplicación de estrategias metodológicas inteligentes, estaremos acercando la fecha de tener ese gran campeón. Ese que con seguridad tendremos, pero será porque ya estamos convencidos de que buscar no es la solución sino formar, formar velocistas de los muchos niños y adolescentes rápidos que por naturaleza destacan en todo el país en los diferentes niveles institucionales. A un lado la teoría "buscar talentos debajo de las piedras". Las piedras no dan velocistas. Esos tenemos que formarlos.

Con el mundo atlético hay un compromiso, y se cumplirá. Cuba tendrá ese campeón, lo formaremos y entonces revelaremos otra experiencia, pero diferente a esta, no para decir en que debemos avanzar, sino para expresar cuanto hemos logrado desde que decidimos aceptar la verdad que nos da la CIENCIA.

Dr C Ariel Muñiz Sanabria
Jefe de Dpto. de los deportes con pelota, Escuela Superior de Formación de Atletas Nacional ¨Giraldo Córdova Cardín¨
Miembro de la Comisión Técnica Nacional de Atletismo


Video: entrenamiento de categorías inferiores
El "campeonismo" es malo, muy malo