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Enseñanza básica para categorías infantiles

Advertencia

Este texto no pretende ser mas que una condensación de conceptos primordiales, una pequeña guía de ejercicios fundamentales para la enseñanza de los primeros pasos sobre patines a niños pre-adolescentes. Hay que recordar en todo momento que el trabajo con niños requiere una preparación adecuada por su intrínseca importancia en el desarrollo psico-motriz de los críos. Esta no es ni mucho menos una relación exhaustiva, por lo que aconsejo completarla con la lectura de mis trabajos anteriores, a los cuales está directamente relacionada: el rol del entrenador (ver acá >>), la formación física infantil (ver acá >>), y la psicología pueril (ver acá >>). Además considero esenciales los textos del Prof. Ariel Muñiz (ver acá >>) y del gran maestro Roberto Perrone, para todo profesor que tenga serio interés en el trabajo con las categorías infantiles con vistas a formar futuros atletas de patinaje veloz.
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Metodología

Antes que nada, tenemos que establecer COMO plantearemos la enseñanza. Aunque alguno por ahí sostenga lo contrario, con los niños no se puede utilizar el mismo método didáctico que con los adultos. Esta afirmación radica especialmente en dos aspectos mas que evidentes: primero, la incompleta formación física del niño requiere la ejercitación de habilidades propias de su edad fisiológica; en segundo lugar, la percepción psicosocial infantil es totalmente diferente a la del adulto. Así pues deberemos emplear una metodología adecuada a esas características típicas del futuro joven patinador. Pero antes de proponer un sistema racional y funcional de enseñanza, veamos sumariamente ambas ramas del desarrollo infantil mencionadas arriba que tienen correlación directa con el deporte (y que de ninguna manera están desligadas entre sí!):
Formación física: entre los 4-5 años y la preadolescencia es cuando mayormente se arraigarán las capacidades motrices básicas en una persona. El crecimiento óseo y muscular posterior a esta franja de edad hará muy difícil, si no imposible, la adquisición de las habilidades necesarias para la correcta expresión de la técnica fina. Por tanto, si lo que tenemos en mente es formar futuros y exitosos corredores de categoría senior, este es el momento en el que deberemos establecer sólidos cimientos motrices.
Faz psicológica: sin profundizar en un tema vastísimo, permítanme recordar que la percepción de la realidad de un niño no es la nuestra. Para él, desde que toma conciencia de lo que le rodea, todo el universo gira alrededor de su “yo” (etapa egocéntrica), y solamente mediante la interacción con sus símiles y los adultos irá entendiendo el concepto de “nosotros”. La socialización es justamente una de las mas útiles contribuciones del deporte al crecimiento sano y armónico de una persona. Además, consideren que también las emociones y sensaciones psicomotrices del niño son muy diferentes a las nuestras: por ejemplo el caerse –y sus consecuencias- no está tan claramente definido en la mentalidad de los chicos. Por último, la capacidad de concentración del infante es mucho menor que la del adulto (en el orden de los pocos minutos).

Teniendo muy en cuenta lo anteriormente mencionado, y considerando que el ser humano va desarrollando simultáneamente psiquis y físico por etapas bastante bien definidas, podemos ir proyectando la que sería una sensata metodología a aplicar. Antes que nada daremos por supuesto que inicialmente tendremos un grupo heterogéneo compuesto por chicos de varias edades entre 5 y 11 o 12 años con patines comunes de bota alta (en fin, lo que habitualmente solemos encontrarnos en las pistas!). Lo primero a trabajar sería la propioceptividad (darles a conocer las sensaciones que transmite el patín) y la eliminación del miedo al nuevo medio/ambiente. En una segunda fase se desarrolla la componente del equilibrio (que es una capacidad coordinativa, derivación del dominio de habilidades motrices básicas), y la coordinación propiamente dicha. Por último, cuando los chicos serán capaces de mostrar suficiente coordinación y equilibrio, podremos ir facilitándoles los fundamentos de lo que serán los futuros ejercicios que los llevarán completar los circuitos de destreza. Ahí tenemos pues una progresión lógica que nos servirá para instruir de una manera fácil y completa las bases del patinaje.
Entrando mas en lo específico, y siempre recordando que la atención y percepción del niño es peculiar, voy a poner énfasis en que el mejor método de enseñanza motriz es sin duda el lúdico. Para todos los mamíferos evolucionados, el juego es el medio natural por el cual aprenden a conocer su entorno y eventualmente cumplir el rol de ejemplares adultos de su especie: los seres humanos no son una excepción. Así que con infantes será mejor que estructuremos todas y cada una de nuestras sesiones dando la mayor relevancia posible a los juegos. Ya he sugerido este ejemplo de estructura de la sesión de patín en otros artículos, pero lo vuelvo a reiterar aquí, dado que es el que continúa a darme buenos resultados:
1- empezar con un juego
2- ejercicios HMB / coordinativos (técnica = destreza), siempre presentados en actitud lúdica
3- terminar con un juego
Veamos a continuación cada una de las fases anteriormente planteadas, con sus respectivos ejercicios específicos.

Fases del aprendizaje

Fase 1 - Percepción y pérdida del miedo
Sin duda, la mas delicada: aquí es donde una simple e inconsecuente caída nos puede dejar con un chico menos en el grupo. Por eso es menester intentar un enfoque gradual de enseñanza. Empecemos por dejar en claro algo que a nosotros nos parece tan obvio, pero que no lo es para los chicos (sobre todo para los mas pequeños): que las ruedas giran. Antes de hacerles poner los patines en los pies por primera vez, hagan que se los pongan en las manos, y que jueguen unos minutos a “los autitos”. Que hagan deslizar el patín siguiendo líneas y círculos, inventando persecuciones cinemáticas entre policías y ladrones, llevándolos a la estación de servicio, o cargando piedritas o lo que sea como si fueran camiones. Que observen y asimilen la acción/reacción de las ruedas contra el suelo! El concepto del rodar no es tan inmediato para la tierna mentalidad infantil, y menos aún si lo tienen que conocer de primera mano por medio de un órgano no tan sensible como el pié. El siguiente paso es experimentar justamente esa sensación, pero en un solo pié por vez: hacemos poner un solo patín a todos (da igual cuál, pero es preferible que usen todos el mismo lado) y les hacemos intentar ponerse en pié desde una posición sentados o arrodillados. Cuando tomen confianza, les pediremos que se mantengan en equilibrio sobre el pié que lleva el patín, y a partir de ahí inventaremos combinaciones de movimientos pies/piernas/brazos/manos con/sin flexiones de miembros, rotaciones y saltitos, para ir suministrando mayor solidez motriz y bases de equilibrio. Aconsejo que esas combinaciones se vayan haciendo siempre diferentes, en series y cada vez mas rápido: al cabo de un rato será un desastre y los chicos se morirán de risa (momento lúdico). También podemos proponer simples juegos de persecución: para desplazarse los chicos deberán apoyarse y propulsarse con el pié sin patín, y deslizar el de las ruedas (SIN levantarlas!)... qué mejor modo para demostrarles el propósito del medio mecánico? A tal pro, otro excelente ejercicio es el de imitar los patinetes/skateboard o el monopatín: por ejemplo imitando un manubrio, llevarán las manos juntas delante del cuerpo con los brazos extendidos, y seguirán líneas rectas con el pié sobre ruedas, impulsándose con el pié libre. La actividad con un solo patín puede extenderse unos 10’ o mas, luego habrá que cambiar al otro patín y repetir los mismo ejercicios. Ya desde este momento hemos de fomentar la idea que un lado vale el otro, o sea ir implantando una buena lateralidad en los niños. El cuerpo es perfectamente capaz de efectuar los mismos movimientos para un lado que para otro, y nada tiene que ver con que uno sea diestro o zurdo. Y a propósito de eso: los niños tampoco distinguen bien cuál es la izquierda y la derecha, así que en todos los ejercicios repetiremos con énfasis hacia tal o cual lado, pidiéndoles que nos muestren antes cuál es la propia izquierda o derecha. A los que sigan teniendo problemas con eso, podremos ayudarlos simplemente tocándoles el miembro/lado que les pedimos que ejerciten (ej.: cuál es tu pierna derecha? Y en el momento de la duda, tocarle la pierna correspondiente preferiblemente desde atrás, sin que nos vea).
Podemos aprovechar esta fase también para hacerles cruzar la pierna libre sobre la que lleva el patín, así nos ahorraremos esfuerzo a la hora de enseñarles el paso cruzado! Es importante además que los chicos mantengan el torso avanzado respecto a las piernas, con una ligera flexión de las rodillas: eso será propedéutico a la posición base cuando estén parados sobre los dos patines. Cuando ya tengan confianza y se muevan bien en equilibrio sobre un solo patín podremos incluso introducir el slalom entre conos, el “ángel”, pasar debajo de “puentes”, etc.
A partir de ahí podremos intentar hacerles poner los dos patines, aunque es una buena idea hacerlo inicialmente sobre una superficie antideslizante, tipo alfombra, hierba, etc. O bien podemos bloquear una o mas ruedas de cada patín para los mas temerosos o con menor equilibrio. Lo primero que deberíamos hacer es poner énfasis en la posición base: patines separados mas o menos a la distancia de los hombros, apoyando las manos sobre los muslos y con brazos extendidos, vamos bajando las manos hasta que lleguen a las rodillas, las cuales han de estar flexionadas como para sentarse en una silla. En esa misma posición, sin quitarse las manos de las rodillas, invitaremos al grupo a mirarse la punta del patín, que debería estar cubierta por las rodillas. De ahí en mas, y siempre con manos apoyadas en las rodillas, seguirá una serie de ejercicios que tenderán a dar confianza sobre el medio mecánico: saltitos en el lugar, caminar como “patitos” o “chuecos”, intentar el monopatín, etc.
Otro factor a tener en cuenta es la timidez o retraimiento que provoca el entrar en un grupo nuevo, que se resuelve fácilmente con la implementación de juegos de agregación fáciles, los juegos de siempre (ladrones y policías, mancha, etc.) que se pueden realizar incluso con un solo patín.

Con respecto a las caídas, sería ideal que los niños pudieran contar con protecciones (rodilleras, muñequeras, casco) desde la primera lección, pero como casi nunca eso es posible (por la escasez económica y/o la falta de sentido común de sus padres, generalmente) hemos de quitar todo el dramatismo al golpe. En todo caso, el aprendizaje de la posición base nos evitará las peligrosísimas caídas hacia atrás, y como los primeros ejercicios son básicamente en el lugar o a muy baja velocidad, las rodadas no tendrán mayores consecuencias. Pero para el chico podría ser traumático, en especial para las nenas que están menos acostumbradas a los golpes. Al adulto es mas difícil enseñarle porque sabe lo que le espera si se cae, para el niño es una experiencia nueva! Por eso necesitamos quitarle dramatismo a la situación, convertir un momento potencialmente peligroso en uno caricaturesco: reírnos con el caído (pero nunca DE él!) Prohibir categóricamente que acudan en su auxilio los padres de un niño sollozante: de lo contrario tendremos un posible abandono.
Al cabo de una lección o dos, notarán que se presentará el problema opuesto: los niños perderán todo el miedo y se lanzarán en maniobras cada vez mas arriesgadas, por lo que deberemos intervenir para contenerlos.

Fase 2 - Equilibrio y coordinación
La primera fase es generalmente superada en 4-6 sesiones (dependiendo de la edad/habilidad), luego de las cuales podemos empezar a ejercitar funciones avanzadas del equilibrio y coordinación. Idealmente, hay que empezar con ejercicios estáticos (sin traslación), que conduzcan a la mejoría de la sincronización y el ritmo. Estas tampoco son habilidades innatas en los pequeños, por lo que podremos hacer los mismos ejercicios que en la fase anterior pero introduciendo un factor de dificultad bajo la forma de temporización. Por ejemplo: alternar un pié y una mano levantados SOLO cuando el profesor emita un silbido, o hacer variaciones de saltitos SOLO cuando el profesor aplauda (emitir los sonidos con cadencia regular). El sentido rítmico y la sincronización corporal son capacidades coordinativas elementales, de las cuales no podremos prescindir cuando el patinador pase de la fase infantil a la pubertad y a la técnica específica del patinaje, pero es justo ahora el momento de desarrollarlas, junto a las habilidades motrices básicas (aunque aquellas aún pueden mejorarse superada la preadolescencia, mientras que las HMB tienen un desarrollo restringido casi exclusivamente a la sola pre-adolescencia).
También es buena idea en esta fase introducir la idea de “filo”. Para ello, son buenos los ejercicios de abrir/cerrar pies SOLO utilizando los filos de las ruedas (en vez de flexionar solo a la altura de la rodilla, como tienden a hacer los chicos). En relación a esto, notaremos muchos casos de exagerada pronación (excesivo apoyo sobre el filo interno, tobillos hacia adentro): la mayor parte de las veces se debe a una mala sujeción del patín, controlen como se ataron la bota! El segundo factor que causa eso es una mala posición base, vigilen que los chicos no pierdan esa alineación hombro/rodilla/pié, que podemos dar en llamar “de los tres puntos”. Finalmente la pronación puede deberse a motivos naturales: valgismo, pié plano, u otras patologías o pequeños dimorfismos, que se notarán también sin los patines y que sería mejor hacer controlar por especialistas cuanto antes.
Aquí es cuando quizás podremos usar con mayor provecho la propioceptividad: hagamos que el niño SIENTA lo que tiene que hacer, además de verlo con sus propios ojos. Explicarle con un giro de palabras un ejercicio es infinitamente menos efectivo que mostrárselo y acto seguido tocarle o rozarle la zona donde deberá sostener el peso, o que deberá mover o apoyar. Una muestra: si queremos que un niño flexione mas las rodillas, en vez de decírselo o mostrárselo solo con nuestro cuerpo, es mejor presionarle ligeramente los hombros hacia abajo con una mano y aplicarle el canto de la otra en el póplite (la parte de atrás de la rodilla). Recuerden siempre que en esta edad los chicos aprenden por percepción táctil mas que por imagen mental!
Este sistema es particularmente proficuo a la hora de enseñar el frenado, que ya se hará necesario a esta altura. Obviamente damos por sentado que estamos tratando con un grupo de novatos que tendrán patines recreativos con taco posterior a guisa de freno. Empezaremos por hacerles notar a los chicos que cuentan con ese instrumento, haciéndoles levantar la punta del patín para sentir que “algo” toca el suelo ahí detrás. Luego será el caso de reforzar la imagen del frenado con su relativa sensación: les empujaremos manualmente el pié hacia el suelo en la zona del talón, con cierta fuerza, dando a entender que el peso del cuerpo deberá estar echado hacia ese lado al frenar. Finalmente, podremos intentar el movimiento completo de la acción, pero dividido en tres etapas, a saber: 1º bajar un poco mas el culo (flexionando rodillas), 2º levantar la punta del pié hasta que el talón toque el suelo 3º apoyar todo el peso hacia ese lado. Un buen índice para que los chicos evalúen su frenado es la marca negra que suele dejar el freno (dependiendo de la superficie): se puede jugar a quién deja la marca mas larga. Se podría comenzar en el mismo período a enseñar también el frenado tipo “esquí” (puntas hacia adentro), que es relativamente fácil, y finalmente el frenado “en T”, que requiere mayor habilidad. Para aprender mas fácilmente estos dos últimos tipos de frenado, es ideal contar con una ligera pendiente, pero yo los dejaría mas bien para la tercera fase.
También podremos ir implementando ejercicios relativos a juegos que se harán en la próxima fase, como por ejemplo dominar y pasarse unos a otros una pelota con los patines (para luego jugar al fútbol), recibir y lanzar pelotas (para handball o basket), etc.
Por último, me permito sugerir una actuación sensitiva muy válida: patinar con ojos vendados o cerrados. Prueben varios de los ejercicios mencionados hasta ahora en un contexto de ceguera, obviamente manteniendo las condiciones óptimas de seguridad: además de ser un desafío divertido, es muy rentable! La finalidad de los ejercicios con visualización anulada o limitada es la de afinar la percepción de los otros sentidos en situación de equilibrio precario, y estimular mayormente las capacidades coordinativas.

Fase 3: Destrezas
Que no les sorprenda la facilidad y rapidez que tienen los niños en superar la segunda fase: es natural, están diseñados para aprender estas cosas justamente durante este período de sus vidas! Por eso mismo, al cabo de un mes aproximadamente la mayoría ya estarán listos para pasar a la última fase del aprendizaje básico, la de los ejercicios propedéuticos a los circuitos de destreza, y la realización práctica de los mismos. Iremos aumentando el grado de dificultad de los mismos ejercicios que propusimos desde el principio y/o incrementando la velocidad de ejecución de los mismos, para posteriormente introducir una serie de ejercicios con miras a completar los circuitos de destreza (que a su vez son propedéuticos para la técnica de velocidad propiamente dicha). Saltos sobre palitos, obstáculos o cuerdas (a pies juntos o con un pié adelantado), círculos 100% en paso cruzado (en ambos sentidos), patinar hacia atrás, slaloms de todo tipo, paso por túneles y puentes, son algunas de las ejercitaciones básicas con infinitas variedades (ver Apéndice 1 del manual – Ejercicios). Un consejo: NUNCA sigan un patrón definido en las sesiones! Hagan que cada una sea diferente a las demás; aunque los ejercicios sean los mismos, hay que proponerlos en situaciones/tiempos diferentes cada lección. Lo último que queremos es que nuestras clases resulten aburridas, por lo menos en los momentos en los que no estamos precisamente jugando.
Cuando el grupo posea un razonable dominio de cada uno de los movimientos básicos, podremos comenzar a implementar los circuitos de destreza, que no son mas que una sumatoria de los ejercicios básicos que propusimos, a realizar consecutivamente. Las ventajas que otorga este tipo de metodología fueron ya ampliamente explicadas en varios de mis trabajos y seminarios, y se pueden encontrar muchos ejemplos en el Apéndice 2 (Circuitos). Baste decir que para un grupo heterogéneo de niños es ideal porque nos permitirá corregir las falencias y mejorar el aprendizaje motor de cada uno de ellos, y de a uno por vez, con un sistema de evaluación sencillo y sin que los mas avanzados se aburran por culpa de los menos favorecidos, y sin que éstos se sientan disminuidos por ello.

Consejos

● Si casi todas las actividades propuestas durante la lección están orientadas al juego, el éxito del curso está garantizado
● Mantener siempre una actitud positiva, alabar el coraje de los que se caen sin llorar y no dramatizar por llantos
● Aprender de memoria lo antes posible el nombre de todos los integrantes del grupo
● Dar un poco mas atención a los mas necesitados, sin dejar que unos pocos nos monopolicen
● Glorificar las conquistas de los niños, minimizar sus errores
● Nunca perder el control disciplinario, tener en cuenta que un silencio bien empleado es mas efectivo que los gritos
● Los padres tienen derecho de voz y voto solo una vez terminada la sesión, silenciar en el acto cualquier intromisión externa
● Prepararse a conciencia: lo que falta de experiencia se puede suplir con estudio

M. Bresin ©PatinArgentino.com

Bibliografía

Manuale del pattinaggio corsa veloce – Ed. FIHP, Roberto Perrone (1989)
L’ apprendimento dell’ equilibrio attraverso l’ utilizzo alternato dei pattini – Ed. FIHP, vs aut. (1991)
Aprendizaje de la técnica y entrenamiento para categorías inferiores / © PatinArgentino.com, M. Bresin (2006)  


Circuitos de destreza sobre hielo