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De las ruedas al hielo II:

Short track

Todavía me quedaba un vicio por concederme. Llevaba años viendo por la tele o la web a esos petisos rabiosos dando vueltas como locos en pistas de hockey, formando pelotones apretadísimos y haciendo unas curvas imposibles con dos dedos en el suelo. No cabe duda, es un deporte gloriosamente espectacular.
¿Cómo no me iban a dar ganas de probarlo?


En realidad pude haberlo hecho hace ya mucho tiempo, pero lo que me frenó hasta ahora fueron básicamente dos cosas: ese casco idiota que es obligatorio usar (para mí el estilo es mas importante que el contenido, y con esa pelela en la cabeza hasta un modelo pierde glamour), y el hecho de que para practicar esto hace falta vestir un traje enterizo/guantes/collar anti-cortes. O sea, mas o menos una armadura de samurái. O sea, existe el riesgo de que te amputen un pedazo, o de morirte desangrado en dos minutos si te seccionan una arteria. Dicho eso, aunque las caídas están al orden del día, las lesiones graves son rarísimas y –que yo sepa- nunca hubo casos fatales en toda la historia del deporte. Y las ventajas superan ampliamente los riesgos, así que vale la pena probar. Si no me creen o si no lo conocen, miren este video para ir dándose una idea de lo que es:


A que ya les va gustando? Hace unos años les conté mis primeros pasos sobre el hielo de las pistas largas (ver acá >>); durante este verano europeo me dediqué –entre otras cosas igualmente hedonísticas- a hacer mis pinitos en pista corta, guiado y asistido por la adorable Cecilia Valcepina, un tiempo atleta de elite, hoy en día entrenadora de gran prestigio y veterana muy bien conservada. Da gusto ver patinar a esta mujer (sobre todo desde atrás) pero mas gusto da verla trabajar sobre el hielo.

Ceci: maestra!

Gracias a ella pude subirme por primera vez a unas cuchillas de short track en la pista de Baselga de Piné (si, el mismo complejo de la pista larga tiene también un estadio de hielo cubierto), seguir practicando en la famosa pista de Bormio junto a la selección italiana, completar un clinic técnico de una semana en Chamonix (Francia) y culminar mi experiencia compitiendo en el 29º Trofeo Leon Quaglia, un tradicional evento que cierra y abre simultáneamente la temporada anual de este deporte.

Pero vayamos por pasos y empecemos por conocer la pista: se trata de una normal cancha de hockey de 30x60 mts, dentro de la cual se señala con conitos un óvalo de unos 111ms la vuelta. O sea que cuando uno agarra suficiente velocidad, al salir de una curva no alcanza ni a dar un solo paso en recta, que ya está entrando en la curva siguiente! Sigamos con un análisis del patín: las diferencias mas evidentes con el de long track es que la cuchilla es mas corta y fija (acá la recta es talmente breve que el uso de clap sería contraproducente), y la bota es bastante mas alta. Un ojo experto podrá además observar que en este caso las cuchillas están mas embarcadas, además de ser montadas en ligera diagonal y desplazadas hacia el lado de curvatura respecto al eje central. En realidad la preparación correcta de un patín de competencia conlleva una serie de conocimientos al alcance de unos pocos elegidos: me da la impresión de que es todavía mas complicado que preparar los de pista larga! (y pueden llegar a ser aún mas caros). Es que todos estos detalles mecánicos tienen que conjugar rigurosamente para que el patinador pueda efectuar con provecho las curvas, que en este deporte lo son prácticamente todo.

De hecho, no conseguí empezar a hacer curvas decentes hasta que no me calcé un buen patín, aunque para probar al principio me bastó con usar una bota de in-line acoplado a unas buenas cuchillas que me prestó Ceci. Antes de eso, tuve que aprender casi desde cero una nueva forma de patinar, porque la única similitud con el hielo en pista larga es el uso de los filos y el cambio de peso… durante un efímero instante en la increíblemente corta recta. En efecto, ya desde la posición tuve que modificar todo lo que tenía metabolizado con la pista larga y las ruedas. La posición correcta, si bien es menos agachada que la de long track, sigue siendo mas baja que la de las ruedas, hasta el punto en que las rodillas deben estar mas adelantadas que la punta del patín! La ejecución de la curva en sí es algo completamente fuera de los esquemas que manejamos sobre ruedas o en pista larga, baste con ver en los vídeos y fotos el ángulo de inclinación que llevan los atletas. A altas velocidades ya se hace imposible el traspié, por lo que durante un breve momento –justo en medio del radio de curvatura- hay que dejarse caer apoyándose solo en el patín derecho y dejando en el aire el izquierdo, mientras ponemos en el suelo la mano izquierda (mas que nada para evitar que algún intrépido intente pasarnos por adentro). Para mi es uno de los momentos mas elegantes de este deporte, exhilarante para quien lo practica. Porque si uno lo hace bien, puede sentir una aceleración gratuita al final de la curva!

Ya hablando de las carreras en sí, aunque podría ser un deporte violento, se estudiaron bien las reglas para evitar en lo posible mancillar la incolumidad de los atletas, y por lo visto funciona. La mayoría de las distancias son cortas (500, 1000 y 1500 son las mas comunes), siendo los relevos por equipos de a 3 la carrera mas larga (3km). Esto hace que las competencias por lo general no den lugar a la especulación, y contengan una alta dosis de táctica, estrategia y sobre todo adrenalina por las velocidades de locura que se pueden alcanzar. Además, por lo que he podido comprobar personalmente, el gasto metabólico es seguramente superior al que produce la práctica del patinaje sobre ruedas: intenten rodar unas cuantas vueltas en posición bajísima, haciendo casi exclusivamente traspié, y después me cuentan.
Aunque mas de uno me lo discute (incluida Cecilia) en mi opinión este deporte se le da mejor a los petisos con características de velocistas y gran inteligencia motriz. A demostrar mi teoría, los mejores del mundo son los koreanos, aunque destacan otros bajitos como Apolo Ohno >>, múltiple campeón olímpico que ya es toda una celebridad en USA


Como les mencioné antes, luego de mis primeras pruebas con Cecilia, tuve la suerte de poder participar en Chamonix (maravilloso centro turístico a los pies del Monte Blanco) de un clinic técnico a las órdenes de Diego Cattani, campeón olímpico en 1994 y actual entrenador del seleccionado italiano junior. Aunque aprendí un montón, tuve siempre problemas con las curvas hasta que el día antes de las carreras Ceci decidió que no iba a correr y –en un acto de infinito amor y desprendimiento- me prestó sus patines. Así, sin adaptación ni nada, apenas entré al hielo con esas máquinas (bota Bont Jet, cuchillas Penington) la sensación fue como si de manejar un Fiat 127 con embrague roto pasase a volar en un BWM coupé cabrio con todos los chiches. Eso prueba una vez mas que es absolutamente necesario contar con equipo adecuado para cada tipo de patinaje, si buen fue demasiado tarde para intentar practicar curvas decentes: mi suerte entre los masters en competencia ya estaba echada. En todas las carreras piqué en punta (incluso sacando buena ventaja al resto alguna vez) pero en cada esquina perdía terreno, saliendo muy afuera por la tangente al no saber echarme con el cuerpo hacia el interior de la curva, empujando con la punta de las cuchillas en la desesperación por acelerar… Así y todo no salí último, y podría haberme clasificado mejor en la general pero no tengo idea de cómo suman los puntajes en estos campeonatos (ver acá >>)
Para ser la primera vez no me puedo quejar, sentía que cada vuelta patinaba mejor… en la última batería hasta apoyé la mano en el suelo durante la curva y no la gané de pedo! Esto además certifica que –aunque corro para España con enterito de Suiza- soy el primer cordobés que compite oficialmente en un evento internacional de short track, lo que se suma a mi record de ser el primero también en pista larga. Pero hay algunos argentinos que me siguen a rueda: desde el año pasado hay una pista reglamentaria en Ushuaia, que está siendo utilizada por los chicos a las órdenes de mi amigo Andrés Chaves, en lo que constituye la primera escuela de la especialidad en el continente. Pronto iniciarán allí competencias oficiales fiscalizadas por la federación internacional, y ya hay proyectos de intercambio técnico con otros países. Miren acá >>

En fin: sean jóvenes atletas con ilusiones de olimpismo, o viejos patinadores con ganas de probar algo nuevo y entusiasmante, les recomiendo que intenten adentrarse en este fascinante deporte. A continuación una lista de ventajas e inconvenientes de la especialidad:

A favor
- Es bastante fácil encontrar pistas cortas de hielo por todo el mundo
- Para un “ruedista” es relativamente fácil de asimilar (la pista larga es mas jodida)
- El tipo de carrera es compatible con las de in-line, muchos puntos en común con respecto a la táctica
- Es mil veces mas divertido que la pista larga! (de ver y de practicar)

En contra
- Supone cierto riesgo
- A consecuencia de eso, el equipamiento de protección alza mucho los costos
- Esos cascos son una monstruosidad (necesaria)
- Apenas existen un par de eventos para masters… pero nos organizamos, no?

Bueno, a que esperan? Vayan comprándose el boleto para Ushuaia y consiguiendo unas cuchillas. Aunque no lleguen a las olimpíadas, dominando por lo menos los principios básicos del short track seguramente van a mejorar su técnica y estilo sobre ruedas, garantizado. Sobre todo a la hora de girar con paso cruzado!

M. Bresin

Gracias!

a Flavio Rigon por los consejos, a Diego Cattani por las enseñanzas, a Andrea Di Marco por prestarme las cuchillas, a Jose Cavalli por prestarte el uniforme suizo, a los chicos del club Agorá y los del Milan Skating Club por la simpatía y paciencia, a Ceci por todo. 


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