|
Año: 1986 Lugar: Rosario Banda de Sonido: Howard Jones - All I Want >> / Modern Talking - Atlantis Is Calling >>
Después de un verano entero rascándome los quinotos, a principios de marzo del ’86 participé en lo que creo fue una especie de selectivo disputado en Rosario. Consistía en un par de carreras en el circuito rutero un sábado, y una maratón el domingo. Desde San Juan alquilamos un viejo y destartalado bondi Mercedes, mas o menos en las mismas condiciones que sus pasajeros. En efecto, la delegación estaba formada por Los Animales (Contrera, Puzzela, Herrera y el refuerzo Enrique de los Ríos, dirigidos por Tito Morales), Pucará Riera, Buby Suárez, el que escribe, y Mariela Córdoba, la única sanjuanina de 3º categoría que quedaba en actividad y que ya empezaba a hacerse notar en las carreras de fondo. Aunque era todavía chica para correr con las de 2º, era capaz de aguantarles el ritmo y de llegar con ellas hasta el pique final. Con los años Mariela demostró ser una atleta excepcional, en las maratones supo hacerle frente solita hasta a las temibles marplatenses!
Bueno, para hacerla corta: las carreras en circuito no tuvieron mayores emociones, lo interesante fue la maratón alrededor de la circunvalación rosarina. La largada era en un tramo de autopista un poco alejada de la ciudad, la llegada sería en el Club Náutico, cercano al Río Paraná, siendo además el lugar donde nos alojábamos. No habiendo entrenado para nada y encima recién entrando en 2º categoría, corriendo contra Trinaroli, McCargo, Losauro, etc., lo único que podía esperar era no ligar demasiadas piñas. Juveniles y mayores corrían juntos; primero largaron las damas y al cabo de un minuto o dos largamos nosotros. Me mantuve al fondo del pelotón unos 5 o 6km, pero cuando el ritmo aumentó un poco y las piñas aumentaron demasiado, preferí jugar la carta de la prudencia y descolgarme. Seguí solo un rato; iba perdido en mis pensamientos hasta que, de improviso, me encontré delante un culo extraordinario. Era uno de esos culos a los que habría que ponerles un marco y exponerlos en galerías de arte. Para mi sorpresa, el lado A del cuerpo que lo cargaba era igualmente agraciado: se trataba de una de las marplatenses mas bellas que jamás he visto. Con la mayor caradurez de la que pude disponer, le propuse tirarla para intentar alcanzar su pelotón femenino (que no se veía tan distanciado desde ahí), con la condición que de vez en cuando me dejara empujarla de atrás. Supongo que mi propósito era mas que evidente (observar de cerca ese culo fenomenal y en lo posible tocarlo), pero la chica consintió de buen grado. Le entré a meter ritmo, empezamos a pasar gente rezagada, pero el pelotón de las mujeres parecía distanciarse cada vez mas. Subíamos y bajábamos por la autopista, charlando amenamente de vez en cuando, hasta que ya no vimos mas a nadie patinando, ni por delante ni por detrás nuestro. Seguí tirándola un buen rato, cada vez esperando con ansia mi turno de pasar atrás y gozar del panorama que me ofrecía la hermosa marplatense… Tan concentrado estaba en esa tarea, que no me dí cuenta de que nos habíamos salido del recorrido previsto, y estábamos viajando en dirección a Santa Fe entre los autos! Asumo mi responsabilidad en el error de navegación, aunque cabe apuntar que tal recorrido estaba cerrado al tráfico pero solo señalizado con un conito de vez en cuando. Y además ese culo hubiera desorientado a cualquiera.
En fin, retrocedimos algunos kilómetros hasta que encontré un cruce que conocía y sabía que nos llevaría hasta el Náutico. Llegamos tarde, obviamente, pero no fuimos los últimos ni mucho menos. En el almuerzo que siguió al evento, seguimos charlando amenamente con mi compañera de viaje, y me atrevería a decir que hubo conexión. Incluso intercambiamos las camisetas: mi estupenda Castelli italiana original (de ciclismo) por esta que ven en la foto abajo. Creo que era del club del sindicato de pescadores, o algo así. Todavía la tengo! Lamentablemente, para ella fue hora de partir hacia La Feliz, así que me quedé tecleando y con ganas de mas, mucho mas. El problema es que, con los años y la confusión de nombres, no me acuerdo quien era! Algunos testigos presenciales me dicen que era María Teresa Herrero, otros confirman que era una de las chicas Alí... Esa primavera ella fue a competir a Brasil con una pseudo-selección argentina juvenil (dirigida por Andy Di Nezza), pero sobre el final de la temporada dejó de competir y no la volví a ver.
En todo caso, fue una experiencia inolvidable. Si estás leyendo esto, bella marplatense, ponete en contacto conmigo: necesito que certifiques la veracidad de este relato. Y además me parece que dejamos algo sin terminar ;)
M. Bresin |
|