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Cambio de rumbo

Cuando hablo con gente ligada a este deporte, nuestro deporte, con todos coincido en que lo que falta es trabajar la escuelita: hasta con aquella gente con la que no comparto absolutamente nada en materia de política deportiva, estamos de acuerdo en que es necesario encarar un proceso que acerque más chicos a la práctica del patín. Ahora bien, cómo hacerlo es lo que no abunda en nuestro deporte que cada año tiene menos adeptos. Como en este tema considero que no existe una única verdad, intentaré plantear lo que en mi consideración debería ser el “proyecto nacional de iniciación deportiva en patín” que tendría que ser encarado, desde mi entendimiento, por la Confederación Argentina de Patín, bajando línea hacia las demás Federaciones, para encarar el renacimiento del patín carrera argentino.
El primer escalón tiene que ser ocupado por la capacitación. Contar con seminarios, congresos y debates que enriquezcan la educación de los profesores, ya que la enseñanza debe ser primordial para tener mejores patinadores; tener un patrón de enseñanza común que nos permita enseñar la base con la menor cantidad de fallas posible nos va a llevar a tener chicos que patinen bien, evitando el proceso que hasta hoy parece inevitable de tener que enseñar cosas que tendrían que estar sabidas a aquellos chicos que se federan a temprana edad.

Evitar el modelo competitivo en la fase inicial de enseñanza es, a mi entender, el segundo escalón por el que debe pasar el proyecto. Es esencial que los chicos que se acercan por primera vez a patinar, lo hagan con la idea de aprender divirtiéndose, para no sentirse excluidos, para que sientan que pueden jugar y practicar con los demás. Crear un clima de no competencia pero sí de compañerismo en donde los que más saben o los que tienen más facilidad acompañen a aquellos a los que les cuesta debe ser tarea del profesor a cargo, que tiene que estar lo suficientemente capacitado para poder hacerlo. Luego sí, insertarlos progresivamente en lo que es la competencia, pero buscando hacerlo con eventos en donde se ponga a prueba la habilidad de cada uno, además de la velocidad.

Incluir lo que se denomina método comprensivo es otro de los escalones que deben estar presentes en el armado del proyecto. Nuestro deporte, el patín, se enseña históricamente con lo que se denomina “método tradicional”: el profesor explica lo que hay que hacer y todos responden a él haciendo lo que se dijo. Pues bien, hoy ese paradigma está cambiando para incluir la comprensión de parte de los chicos de las tareas a realizar, esto es, dar las pautas del trabajo, sin caer en cómo hacer el mismo. Esto nos va a permitir evitar caer en la sensación de repetición, inevitable a veces cuando se enseñan pautas elementales.

Así, con estos “escalones” elementales, no los únicos por cierto, se pueden ir construyendo escuelas de patín con un patrón de enseñanza común. Pero no todo corre por cuenta de los profesores, como veremos.
Es imprescindible tener instituciones fuertes que sirvan de pilares para encarar este proceso. Instituciones fuertes significa que estén formadas por dirigentes que sepan hacia dónde van, hacia qué rumbo se dirigen. Instituciones fuertes significa que se respeten los reglamentos, y sobre todo, que exista el proceso de evaluación de todos los programas que estén en marcha, para conocer el resultado de los mismos, para calificar el desempeño de los que lo llevan adelante. Significa elecciones de parte de los dirigentes de personas capacitadas e idóneas para ocupar los cargos, que presenten proyectos realistas y que sean evaluados en forma objetiva, para apuntar a tener lo mejor. Eso es acercarse a la excelencia.
Entonces, con el mutuo apoyo de las instituciones y el proyecto que se elija, el deporte puede crecer. Apoyo, perseverancia y trabajo tienen que dar sus frutos en el futuro.
Encarar un proceso de incorporación de chicos a la práctica del patín no es un trabajo de seis meses ni de un año. Es un trabajo que, dadas las actuales circunstancias en que se encuentra nuestro deporte, tiene que encararse con la idea de que a largo plazo se van a ver los resultados, ya que agrandar la base de la pirámide es lo que tenemos que buscar ahora, para luego llegar con los años a la cima de la pirámide con lo mejor, que sin duda si trabajamos bien, vendrá lleno de satisfacciones y de éxitos.
De a poco vamos buscando, y encontrando, las respuestas que las instituciones actuales no nos dan. Intentar unir los esfuerzos que se vienen haciendo en determinados lugares del país puede servirnos para dar ese paso fundamental que significa empezar a crecer y a creer que se puede; pero cuidado, no creamos que tenemos las respuestas a todo, sepamos escuchar porque de todos se aprende algo. Caer en el error de creer que “las sabemos todas” sería pecar de una soberbia que ya le hizo bastante mal a este deporte.
Por último, fomentar el diálogo con todos los actores también debe ser tenido en cuenta.

En suma: aprendizaje permanente, capacitación, instituciones fuertes y diálogo, mucho diálogo nos van a sacar adelante.
Tenemos una oportunidad de cambiar el rumbo. Sepamos aprovecharla.

Esteban J. González


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