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Para el que todavía no lo sepa, mi admiración por Lugea es completa e incondicional: fue él quien despertó mi vocación de técnico hace casi 30 años durante una visita a su casa (repleta ya entonces de libros de teoría y práctica de entrenamiento). Así que volver a tener a Carlos como DT de la selección nacional no me parece una mala noticia.
Pero también tengo que admitir que la destitución de Herrero me entristece. No estoy al tanto de las motivaciones de tal decisión del CNC, no indagué al respecto, nadie me comentó nada sobre el tema (y nadie se animó a opinar en el foro de esta web), pero declaraciones de algunos corredores dejan intuir el trasfondo de uno de esos juegos sucios tan típicos en nuestro ambiente. Paciencia, así es el mundillo del patín carrera vernáculo.
Lo que nadie va a poder negar es que se cierra uno de los ciclos mas exitosos del seleccionado argentino de la especialidad, gracias (en mayor o menor medida) a la dirección de Herrero, no obstante las crónicas deficiencias logísticas, económicas y anímicas que tiene que sufrir el conjunto albiceleste. Muchos podrán cuestionar los métodos del entrenador del Atlético MdP, otros podrán argumentar que su carácter es insufrible, alguno podría incluso poner en tela de juicio su moralidad y ética profesional… Pero me permito señalar a los críticos y verdugos que hay dos aspectos importantes al considerar la labor de un técnico: la opinión de sus colegas y de los mismos atletas, pero sobre todo que al fin de cuentas lo que importa son los resultados.
En cuanto al primer asunto, me pregunto quiénes son esos “expertos” que se toman la libertad cuestionar las decisiones técnicas de un tipo que, les guste o no, formó a mas de un corredor hasta llevarlo a los mas altos niveles competitivos. ¿Cuántos de ellos lograron algo así? Claro, es un razonamiento reductivo, pero el deporte de elite es así (ya entramos en el segundo argumento, el de los resultados). Y para llegar a eso hay que SABER mucho: ¿Qué saben ustedes de entrenamiento de alto nivel, señores críticos? Yo he visto el trabajo de Herrero con mis propios ojos, no concuerdo con él en muchas cosas y hasta me horrorizó con otras, pero sepan que las veces que me permití decírselo el hombre escuchó atentamente, tomó nota y demostró abertura mental, cualidad imprescindible para cualquiera que se precie de ser buen técnico.
Otra cosa de la que pude ser testigo presencial fue el respeto y estima que se ganó por parte de los corredores, algo sumamente difícil de lograr especialmente con estas nuevas generaciones que se creen Gardel desde la cuna. Y en particular si hablamos de la selección nacional, que no se trata de un grupo homogéneo de atletas serios y profesionales, no señores: es mas bien una montonera de primadonas, vagos terminales, nenas de papá, casos de diván o directos candidatos al Borda. Si fuera por mí los tendría a régimen disciplinario coreano, pero lo mas probable es que después no le ganen ni a la selección de Haiti. Aunque lo que mas me impresionó es el reconocimiento que tienen varios entrenadores de prestigio para con Herrero, quienes sostienen haber sido interpelados por el marplatense durante mundiales y torneos internacionales para conocer sus métodos y sistemas, para intercambiar conocimientos: el único argentino que jamás lo haya hecho *. Algo no precisamente típico entre sus compatriotas –que por definición nacen ya sabiendo todo-, una muestra mas de que este hombre conoce sus limitaciones pero está dispuesto a mejorar.
En fin, no pretendo prolongar lo que podría parecer una vindicación del técnico destituido, así que retorno al que mencioné arriba como elemento cardinal para juzgar la labor de un entrenador: los resultados obtenidos por sus corredores. Lo dicho, en el deporte de alto nivel todo se mide por la cantidad de medallas conseguidas, las demás variables de la ecuación se pueden igualar a cero. Podrá ser injusto, pero es así, no hay historia. Y la historia reciente con sus fríos números nos dice que el Sr. Herrero es uno de los pocos técnicos exitosos que ha tenido Argentina, a pesar de sus errores, sus manías, sus falencias. Uno de los mejores entrenadores del patín nacional, mal que le pese a sus detractores**.
Marcelo Bresin
* Mi reputación y fama como técnico en la comunidad internacional es sin duda superior, pero no me consideran “argentino”, sino cordobés. O de última italiano, que resta méritos.
** Si me preguntan a mi, en cuanto al alto nivel diría que es uno de los 2 o 3 en actividad que se pueden definir “entrenadores” en todo el país. |
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